1. La rebelión de mi madre (IV): Espiando tras la puerta


    Fecha: 11/11/2022, Categorías: Incesto Autor: hectornieto, Fuente: CuentoRelatos

    Anteriormente: Recibí un ascenso laboral por lo que fui a festejarlo en una ronda de boliches con mis compañeros.
    
    En la madrugada me topo con una madura de 40 años que me envuelve en su seducción y termino llevándola a mi departamento para tener mi primera sesión de sexo con una madura.
    
    Por la mañana la despido de mi departamento de manera apresurada, no me deja ni su teléfono ni su dirección, solo su nombre: Maribel.
    
    Ese sábado paso el día recuperándome de mi noche de sexo, y cuando llega la hora de dormir, me pongo a buscar porno, pero esta vez la búsqueda no serán jóvenes, sino maduras.
    
    Me masturbo recordando a Maribel y con las nuevas imágenes de maduras cogiendo con jóvenes.
    
    Al siguiente día, domingo, luego de una refrescante ducha voy al encuentro de mi madre. Día de pastas y organización de su negocio.
    
    Llego y mi madre está con una falda deportiva bastante corta, una musculosa deportiva escotada.
    
    Está transpirada, dijo que por la mañana está haciendo ejercicio en casa.
    
    Se cumple la rutina de ayudarla a cocinar, revolver la salsa y tratar de esquivar la mirada de su nuevo escote con gotitas de transpiración y la cruz delicada pegada en uno de sus pechos.
    
    Me pide que busque un implemento de cocina que está en un cajón debajo de la mesada.
    
    Al agacharme y buscar me doy con la primera vista de sus piernas desde abajo, cada vez más torneadas, suben firmes desde sus tobillos hasta sus muslos.
    
    La pollera cortita deportiva se eleva por la forma ...
    ... de sus nalgas, desde esa posición privilegiada puedo ver el comienzo de la redondez de sus maduras nalgas.
    
    "lo encontraste hijo?" me interrumpe mi madre viendo que estoy embobado en sus piernas.
    
    Le digo que sí, mientras saco lo que me pidió. Para salir del apuro le digo que me sorprende su ropa, le digo que parece más joven.
    
    Me agradece el halago y me manda a lavarme las manos porque ya comeríamos.
    
    Esta vez en el lavabo me lavo las manos, y la cara, me miro al espejo intentando ver qué pensamientos oscuros están apareciendo por culpa de Maribel.
    
    Nos sentamos a comer y brindamos nuevamente, como madre e hijo.
    
    Luego del almuerzo, comemos el postre y luego un café. Hablamos de su negocio, pero por arriba. Por la tarde nos sentaríamos con la computadora y los papeles para hacerlo en forma.
    
    Es media tarde, el sueño dominical llega, me sugiere ir a dormir una siesta.
    
    Mi cuarto de la infancia sigue estando disponible con mi cama.
    
    Ella tiene su cuarto matrimonial.
    
    Cada uno se va a descansar, a tomar una merecida siesta.
    
    Me despierto de la siesta, no se cuánto dormí pero evidentemente la necesitaba, estoy tan adormecido que decido darme una ducha rápida para despabilarme, así que decido ir a avisarle a mi madre que tomaría un baño.
    
    Al llegar a su cuarto toco con suavidad la puerta, solo para saber si mi madre estaba despierta.
    
    Al no escuchar empujo la puerta lo suficiente para poder mirar hacia adentro.
    
    Mi madre está dormida, se durmió con esa ...
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