1. La rebelión de mi madre (IV): Espiando tras la puerta


    Fecha: 11/11/2022, Categorías: Incesto Autor: hectornieto, Fuente: CuentoRelatos

    ... con bronca pero con una sonrisa, sabiendo que así era su amiga.
    
    "te lo dejo todo para vos a tu chiquito Sandra" le dice a mi madre.
    
    "Sos terrible Andrea", le responde mi madre y se despiden entre ellas.
    
    Cenamos y ayudo a lavar los platos, mi madre me abraza por detrás agradeciéndome y apoyándome sus tetas en mi espalda sin ninguna connotación sexual, pero lo suficiente como para perturbarme.
    
    Vuelvo a mi departamento, casi a la medianoche.
    
    Me acuesto y enciendo la computadora, tras intentar ver alguna serie, sin que me atraiga, me voy al buscador.
    
    Vuelvo a buscar "maduras follando jóvenes"
    
    En la búsqueda, las recomendaciones llegan hasta una madre que se tienta con su hijastro.
    
    Dudo en entrar en tal perverso título, pero termino clickeando en el enlace, que inmediatamente hace referencia a una madrastra y su hijastro que se tientan y tienen relaciones como cualquier pareja.
    
    Lo mire sin tocarme, lo vi hasta cuando estaba por acabar dentro de su madrastra y me invade la culpa, así que cierro la ventana y luego cierro la computadora.
    
    Apago las luces y me quedo boca arriba mirando el techo.
    
    No me puedo dormir pensando ...
    ... en lo que vi, recordando a Maribel, recordando ese sueño tan real de la otra noche, pero por sobre todo me da vuelta la imagen de la bombacha rosa metiéndose entre las nalgas de mi madre.
    
    La memoria guardo todo, ahí está en alta definición el movimiento de su pierna que hace que la bombacha se amolde al contorno de sus labios vaginales.
    
    Y pensando de que si se notaban los labios vaginales es porque el vello púbico estaba muy recortado o inexistente.
    
    Mi mano va hacia mi miembro que está enorme, duro y caliente.
    
    Al tocar la punta de mi glande noto que el líquido preseminal ya ha largado muchas gotas.
    
    Luego le siguen una decena de minutos de masturbación con los ojos cerrados, concluyendo con una explosión de leche que llega hasta mi cara, y deja un rio en mi pecho y abdomen.
    
    Mi pene late, escupiendo más leche, como si nunca hubiera sido ordeñado.
    
    Tengo que limpiarme y no alcanza el papel higiénico que guardo en la mesa de luz.
    
    Es un desastre, un enchastre y una perversión.
    
    Luego me duermo, mañana sería otro día, volviendo a la normalidad.
    
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    ¿Qué les va pareciendo hasta ahora? Digan que le aportarían. 
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