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Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (2)
Fecha: 12/11/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos
... sabor afrutado que poseía el brebaje. Antes de marcharse el hombre, mirando directamente a los ojos azules de la mujer y con un tono un tanto adulador, le dijo. —La dama, tiene un gran paladar Ambos se sonrieron cortésmente y cuando Sergio comprobó que el caballero estaba a una distancia considerable preguntó extrañado. —¿Está ligando contigo? —No hijo, los metres son así de amables. —Pues, a mí no me ha dicho eso… —añadiéndola una sonrisa picarona, ante lo que Carmen solo pudo copiar el anterior gesto de su sobrino y levantar los hombros. La velada transcurría de lo más relajada. Los temas eran de lo más variados, aunque el interés de Carmen, como buena tía, se centraba en los estudios de Sergio. El metre se acercó una vez terminados los postres, queriendo saber si todo había sido del agrado de los comensales. Sergio fue el primero en hablar y con palabras que su tía le había sugerido que dijera, le soltó. —Exquisito manjar. El toque de canela es un acierto, mis felicitaciones al chef. —Señora, usted tenía buen paladar para el vino, pero su pareja lo tiene para el dulce —Carmen le volvió a sonreír mientras el hombre retiraba los platos y posteriormente perderse entre las mesas. De vuelta a la habitación, mientras pulsaba el botón del tercer piso, Sergio no podía mantener la curiosidad, la respuesta del metre le había descolocado. —¿Cuándo me ha llamado pareja… como lo ha dicho?, no sé si me explico. ¿En plan una parte de dos… o pareja, ya ...
... sabes, casados, novios…? —Carmen le miró con los ojos abiertos y después, se tapó la boca para poder reírse. —Más por lo segundo, cariño. Si te has fijado, estamos en un hotel de parejas, no hay ningún niño y no había más de dos personas por mesa, o sea que es normal que se confunda. —Pero, por favor, ¿cómo no pueden ver que soy tu sobrino? Si me sacas muchos años. —Oye, ¡¿me estás llamando vieja?! —tratando de poner un rostro de falso enfado. —No tía, si tú te cuidas mucho, pero que me sacas casi 30 años. —No llegan a 30 mi vida, no me sumes que me da un mal… además, si tú supieras lo que he visto yo… —soltó Carmen al entrar en la habitación. —¿Mucha diferencia de edad? —Sí, algo como tú y yo sería lo “normal” —haciendo con sus manos un gesto de entrecomillado— hay cosas peores que no se las cree nadie y que están… bueno… por interés. Hay jóvenes, ya sean hombres o mujeres que están con personas que apenas se levantan solas. Pero… ¡¿Sergio?! —se sorprendió de pronto al ver a su sobrino. —¿Qué pasa? El joven había comenzado a quitarse la ropa delante de su tía. No hacía nada extraño, si lo comparaba con su rutina habitual en casa. La parte de arriba había volado y a su tía solo le dio tiempo a detenerle cuando sus manos desabrochaban el botón del pantalón, atisbándose ligeramente un bóxer a rayas. —¡Que te voy a ver todo!, desvístete en el baño. ¿Te has tomado en serio que somos pareja? —¡Ah, perdón! No sabía que te molestaba verme, voy al baño ...