1. Aventuras y desventuras húmedas: Primera etapa (2)


    Fecha: 12/11/2022, Categorías: Incesto Autor: LilithDuran, Fuente: CuentoRelatos

    ... estaba en un hotel lujoso, no cabía duda.
    
    —Pero, ¿tía donde me has traído? —el joven no podía salir de su asombro.
    
    —Al primero que me salía con buenas puntuaciones y de calidad, ¿te preparas y bajamos a cenar?
    
    —Sí, sí, claro.
    
    Sergio se aseó con presteza en el inmenso baño, para después colocarse el mismo chándal que había llevado toda la hora de conducción. En cambio, Carmen sí que se había preparado mejor y su piel estaba recubierta con unos ropajes parecidos al primer día que cruzó la puerta de su hermana.
    
    —¡Quietooo hijo! —Le saltó la mujer según le vio salir del baño— ¿cómo vas a bajar así que pareces un pordiosero?
    
    —¿Qué pasa? —Sergio en realidad no lo comprendía.
    
    —Sergio, estas ropas están sudadas del viaje, y el pantalón… ¡Si está roto y todo!
    
    —Pero apenas se ve y además, si vamos a estar sentados.
    
    —Calla por favor, a ver abre la maleta —dijo su tía acercándose a esta.
    
    Carmen se paró a revisar toda la maleta por más de cinco minutos en los que Sergio esperaba de pie pacientemente. Pareció que al final la mujer encontró algo de su agrado y se lo lanzó al joven que lo atrapó al vuelo. Era una camisa de cuadros y un pantalón vaquero corto, ahora Sergio sí que se veía con mejor “pinta”.
    
    Con el permiso y beneplácito de Carmen, bajaron al restaurante que quedaba al lado de recepción. Sergio al entrar, no puedo evitar fijarse en que todos los que estaban cenando, lo hacían en parejas. La luz era muy tenue, muy acogedora, dando un toque de ...
    ... intimidad a cada mesa. Una música suave sonaba de fondo, como si fuera un eco distante que envolvía el ambiente dándole un toque de magnetismo que el muchacho desconocía.
    
    Uno de los metres les guio entre varias mesas donde tres parejas se susurraban confidencias, roces de mano y miradas penetrantes. Tomaron asiento y el hombre les hablo de la carta de vinos en un tono que apenas se le podía escuchar. Carmen tomó la palabra, ya que Sergio seguía algo hipnotizado por el lugar.
    
    Con cierta experiencia en lugares de este estilo, la mujer preguntó por varios caldos en concreto, mientras Sergio la observaba sin saber que decía. Después de que el metre le dedicase a su tía una sonrisa con su dentadura perfecta, le preguntó a Sergio lo mismo. El muchacho en cambio, no pudo hacer otra cosa que mantener la boca cerrada y levantar los hombros.
    
    —Tomará lo mismo que yo —se adelantó Carmen. Cuando el metre se alejó, miró a Sergio para iniciar una conversación— he dado por hecho que si sales de fiesta, bebes vino.
    
    —Sí, aunque el vino, no es que me guste mucho.
    
    —Este seguro que sí, ya verás.
    
    El hombre no tardó en volver, esta vez con las dos copas y una bolsa refrigerante que envolvía el vino solicitado. Con calma derramó el líquido, manchando los vasos levemente para que ambos lo probaran. Le preguntó a Sergio, si era de su agrado, el joven no pudo decir otra cosa que “está bien”. Carmen, en cambio, soltó una frase salida de un concurso de catadores, haciendo referencia al gran ...
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