-
Mi primer squirt en manos de mi primo
Fecha: 12/11/2022, Categorías: Incesto Autor: DAMECANDELA, Fuente: CuentoRelatos
... tomar café con ellos en la mesa, al lado de mi primo. Disimulamos y nadie pareció sospechar nada, pero al rato sentí su mano deslizándose por mi muslo hacia mi entrepierna, muy despacio, mientras continuaba hablando con Víctor. En ese momento supe que esto no había terminado. Luego de la merienda, Ulises se fue apurado. Yo fui a la farmacia y compré la pastilla. Durante varios días pensé en ese polvo. Le dediqué pajas cotidianas, fantaseando que me volvía a coger una y otra vez. Varias semanas después nos reencontramos en una reunión familiar. Él se sentó enfrente de mí y nos miramos durante toda la cena. Por momentos yo estiraba mi pie y acariciaba con él su pierna, mientras mi primo me miraba con fuego en su mirada. Al terminar de comer se disculpó por haber olvidado el postre que había prometido llevar. - Voy a comprar helado ahora mismo - dijo - Mili, querés acompañarme así no tenemos que estacionar? Yo lo miré sorprendida y no alcancé a responder. - Dale Mili, acompañalo a tu primo así hacen más rápido - dijo mi padre que parecía contento de que estuviéramos entablando un vínculo. - Bueno, vamos - dije finalmente. Subimos a su auto y a las dos cuadras Ulises estacionó en un pasaje oscuro. Comenzamos a besarnos desenfrenadamente. Hacía semanas que esperábamos ansiosos el reencuentro, aunque había parecido una eternidad. Yo llevaba una falda y una remera ajustada. Mi primo empezó a tocarme por debajo de la falda, sobre mi tanga mojada. La corrió a ...
... un costado y me penetró bruscamente con sus dedos. Yo comencé a gemir y él comenzó a pasar su lengua por mi cuello suavemente. - Qué ganas de volverte a coger, primita Yo comencé a desabrochar su pantalón, liberando su enorme miembro. Me escupí la mano y la llevé a su verga. Él jadeó y nos masturbamos mutuamente durante un rato, mientras nos besábamos con desesperación. - No tenemos mucho tiempo, recostate en el asiento de atrás - me pidió. Yo hice lo que me ordenaba. Me recosté y me quité la tanga por debajo de la falda. Ulises se puso encima de mí, y sacó un preservativo de su bolsillo. Agradecí no tener que tomar la pastilla nuevamente. Una vez puesto, me penetró con delicadeza y comenzó a moverse rápidamente. Yo gritaba por el vaivén de su enorme verga dentro de mí. Veía su cara disfrutándome, escuchaba sus gemidos y me sentía plena. Me encantaba cómo me cogía mi primo. No quería acostarme más con gente de mi edad. Ahora que conocía este tipo de placer no quería volver a la mediocridad de los jóvenes hormonales. Continuó embistiéndome cada vez con más fuerza, tomándome de la cintura, del cuello, de las caderas. Me calentaba mucho verlo tan caliente. Ese hombre que podía estar con cuanta mujer quisiera, se excitaba conmigo. - Más fuerte - le pedí como un ruego, sabiendo que ese pedido en mi dulce voz lo iba a volver loco. Él se mordió el labio y aumentó las embestidas. De repente comenzaron a cambiar sus gemidos, se hicieron más profundos y fuertes, y ...