1. Infringí las normas del hotel


    Fecha: 13/11/2022, Categorías: Gays Autor: womanpenelope, Fuente: CuentoRelatos

    ... perfiles capta su atención. Por su cercanía y porque reconoce las caras del perfil. No le da tiempo a reaccionar cuando ve que tiene un mensaje:
    
    «El servicio de habitaciones se pide por aquí? Jajjaja».
    
    Rubén se sonríe. Siente cómo el rubor se apodera de sus mejillas y no es precisamente por el calor de la tarde de verano.
    
    «Depende del tipo de servicio que queráis», responde.
    
    La foto que recibe a continuación, acompañada de la frase
    
    «Pues lo mismo podrías echarme 1 mano» despierta en él un interés aún mayor.
    
    No debería, son clientes. Lo sabe. Pero no puede evitar imaginarse entre esos dos cuerpos desnudos, colgado de los labios de Luis, sujeto por los brazos de Xoán.
    
    Reconoce en la foto las sábanas de la habitación del hotel, la mesilla de noche. Se la acaban de tomar y él no piensa perder la oportunidad.
    
    Cierra la recepción con la esperanza de que nadie llame al timbre en la próxima hora. Y sube las escaleras con un par de toallas limpias… y una coartada por si alguno de sus compañeros revisa las grabaciones de seguridad. Cuando toca la ...
    ... puerta de la habitación, Xoán le abre casi en el acto.
    
    —¿Quieres pasar? —pregunta con un gesto del brazo, mostrando la habitación y el cuerpo desnudo de Luis en la cama.
    
    Y Rubén cede. Cede y se deja llevar por las caricias a cuatro brazos que le despojan de la camisa, de los pantalones, de los calzoncillos. Se deja llevar y besa y roza y muerde. Y agarra y aprieta esos cuerpos que parecen hechos para él, cincelados en un mármol de piel prohibida. Porque no debería estar allí, son clientes. Y eso solo hace que los desee más.
    
    Xoán le agarra de las caderas y entra en él con suavidad, mientras Luis lo mira a los ojos y lo besa con fuerza. Y Rubén gime, gime dentro de la boca de Luis cuando la polla de Xoán está por completo dentro de él.
    
    Aún le quedan dos horas de jornada laboral, alcanza a pensar en un instante de lucidez, pero la dureza de las horas de trabajo se ha trasladado a los cuerpos de sus huéspedes. Allí, entre los cuerpos de Luis y de Xoán, podría pasarse el resto de la tarde y de la noche. Adivinando, quizá, a quién le gustan los muffins de plátano. 
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