1. El padre desea a la hija y la hija desea al padre


    Fecha: 14/11/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... se volvió a tragar...
    
    Sin darle tiempo a recuperarse, la cogió de nuevo por debajo de las nalgas, la levantó y su lengua le hizo un trabajo en el ojete que acabó por volverla loca, tan loca, que cuando su lengua dejó de entrar y salir de su ano y le metió la polla en él, antes de llegar al fondo, se corrió cómo una fuente. Con los jugos de la corrida saliendo de su coño la folló con ímpetu, Irma, se retorcía con el placer que estaba sintiendo. Al rato, se la quitó del culo y se la volvió a meter en el coño, y del coño se la llevó a la boca. Con la mordaza no podía mamar. Le preguntó:
    
    -¿Quieres mamar, Gata?
    
    Irma asintió con la cabeza. Rubén le quitó aquella especie de bozal y le metió la polla en la boca. Irma ya no se cortó, se la mamó bien mamada... Le puso los huevos en la boca y se los lamió y chupó con ganas. Rubén, al ver lo perra que estaba, se arriesgó:
    
    -¿Si te suelto no me arañarás, Gata?
    
    Irma negó con la cabeza. Rubén le soltó los pies y las manos, Irma empujó a su padre, le puso el coño en la boca, Rubén se lo comió... Le puso las tetas y se las mamó, luego cogió su polla, la metió en ...
    ... el coño y lo cabalgó al paso al principio, al trote después y acabó al galope, lo que hizo que se acabaran corriendo los dos y las corridas se juntaran dentro de su coño...
    
    Al acabar, Irma, hizo algo que si no fuera por el anonimato no haría, puso su coño sobre la boca de su padre, lo abrió con dos dedos y dejó que todo lo que tenía dentro cayese en su boca. Rubén, lamía y tragaba, Irma, se puso tan cachonda que cuando ya no quedaba nada dentro le quiso dar más. Lo volvió a cabalgar cómo antes, al paso, al trote y al galope, solo que esta vez su montura era la lengua de su padre. Acabó corriéndose cómo una loba. El primer chorro cayó sobre la frente de su padre, los otros, cogiéndola por la cintura, ya se encargó Rubén de que cayeran dentro de su boca, después, Irma, lamió los jugos de la frente de su padre, que le dijo:
    
    -Eres increíble, hija.
    
    Irma, besó a su padre, y después, sonriendo, le dijo:
    
    -Sabía que sabías que era yo. ¡Lo sabía! -se quitó el gorro con el antifaz-. ¡Gamberro!
    
    -Putita.
    
    -Si, putita, putita, putita, -le dio un pico-, tu putita.
    
    La noche fue larga, muy larga.
    
    Quique. 
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