1. La visita de mi prima que jamás olvidaré


    Fecha: 17/11/2022, Categorías: Incesto Autor: inolhost, Fuente: CuentoRelatos

    ... está bien- respondiéndome con una tranquilidad que sinceramente no me esperaba. Ada se sentó en el borde de la cama y yo quedé de pie casi enfrente de ella. Tomé un condón y le expliqué la forma en la cual se debe abrir y lo que no debe de hacerse. Entonces comencé a bajarme los pantalones con la mayor naturalidad posible y después mis calzoncillos dejando así mi pene totalmente descubierto el cual lucía medio erecto. Ada inmediatamente fijó su mirada en él. Acto seguido me sorprendió su pregunta:
    
    -¿Por qué está así?
    
    -¿Así cómo?
    
    -Pues la parte de… -señalando el glande –enfrente… está… descubierta.
    
    -Eso... bueno, hace unos años me circuncidaron… una pequeña cirugía por razones de higiene y bueno, se ve mejor. ¿No crees?
    
    -… - No respondió. Ada no quitaba la vista de mi pene, que a decir verdad no era ni grande ni pequeño pero que estéticamente se veía muy bien considerando que me recortaba el vello púbico con regularidad. Yo miraba en su rostro una sutil mezcla de asombro, nerviosismo y excitación que hizo que comenzara a tener una total erección sin la necesidad de tocarme.
    
    -Bueno, creo que ya se puede- excusándome. –Sabes que debe estar bien erecto para ponerlo…
    
    No contestó. Le dije también que lo conveniente era colocar un poco de lubricante ya que así resultaba más fácil y podía deslizarse mejor el condón. Dicho esto saqué un tubito del mismo cajón del closet y comencé a esparcir una pequeña porción de lubricante por todo mi pene y también por mis ...
    ... testículos, después me coloqué el condón y le pregunté con un tono de dulzura si había entendido.
    
    -Creo que sí… -me respondió apenas. En ese momento decidí dar un paso más y decirle:
    
    -¿Quieres intentarlo?
    
    -Mmm… pero… espera, voy al baño.- me dijo. Y otra vez, aproveché para mirar sus monumentales nalgas mientras se alejaba comenzando a sentir pequeñas y ligeras palpitaciones en el cuerpo de mi pene y preparándome para lo que fuera que viniera a continuación. Tardó unos minutos y al volver, Ada se volvió a sentar en la cama tomando el otro condón en sus manos.
    
    Decidí esperar y entonces, frente a sus ojos, comencé a quitarme el condón que tenía puesto y al hacerlo pude notar que había líquido pre seminal en la punta de mi glande y fue así que me animé a decirle que era su turno. La verdad se veía un poco nerviosa, al principio utilizó sólo una mano la cual estaba un poco temblorosa tratando de no tocar tanto mi pene, lo que provocó que tardara un rato y al final no pudiera poner el condón adecuadamente.
    
    -No pasa nada- le dije con sutileza. -Es mejor si usas las dos manos, toma otro.
    
    Le pedí que sujetara la punta del condón con una mano y que con la otra desenrollara lo demás lentamente por todo el cuerpo de mi pene. Poco a poco fue realizando tal acción mientras yo sentía la suavidad de sus manos las cuales estaban un poco menos temblorosas. A decir verdad esta vez tardó menos de lo que esperaba y al parecer su nerviosismo se comenzaba a ir poco a poco.
    
    -Ahí ...
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