1. Una madre da todo por su hijo


    Fecha: 26/11/2022, Categorías: Incesto Autor: tranque, Fuente: CuentoRelatos

    ... acostumbrada a cosas que ni te imaginas.
    
    -Es que Marisa no quiere hacer algo que le pido, me dice que no es normal, que soy un enfermo.
    
    -Pero ¿qué es lo grave?
    
    -Quiero tener sexo anal con ella.
    
    -jajaja ¿eso es lo grave?
    
    -Te dije que no te rías.
    
    -Perdón, perdón. No sabe lo que se pierde. Ya se le va a pasar, dale tiempo.
    
    -Intente de muchas formas, pero no quiere saber nada.
    
    -¿Es tan importante para vos?
    
    -Si, yo se la quiero meter por el culo, para mi es importante, parece algo enfermo, pero es algo que me excita y no puedo dejar de pensar en eso.
    
    -Perdona que te pregunte, pero ¿Nunca lo hiciste por el culo con otra chica?
    
    -No, ¿sería mejor que pruebe con otra chica?
    
    -No, está mal que le seas infiel con una desconocida.
    
    -Pero no la quiero esperar, si seguimos así me voy a terminar separando.
    
    -Si quieres te puedo ayudar, pero será algo que tiene que quedar entre nosotros, me lo puedes prometer.
    
    -Si te lo prometo, pero ¿Qué es?
    
    -Mira, soy tu madre, pero antes de eso soy mujer, tal vez no soy joven como Marisa, pero también tengo un agujero en el culo como ella, si quieres, te lo regalo, puedes hacer lo que quieras con mi ano, es todo tuyo, pero no le puedes contar nada a nadie.
    
    -Pero Ma, estás segura, es una broma, ¿es en serio?
    
    -Si, a no ser que no te guste como mujer, y lo entiendo, ya tengo 40 años y aunque me mato en el gimnasio, no soy una chica
    
    -Sos hermosa, tu cuerpo es mejor que el de miles de chicas. Si, te quiero ...
    ... coger por el culo.
    
    -Bueno, soy toda tuya.
    
    Me desprendo la bata y se desliza por mi cuerpo hasta el suelo, quedo desnuda, todavía con la humedad de la ducha reciente, me doy vuelta, me inclino y le señalo mi culo.
    
    -Es todo tuyo.
    
    Se arrodillo al instante y hundió su cara entre mis nalgas, su lengua empujaba sobre el ano hasta lograr meterla unos centímetros. Solo despegaba su cara del culo unos segundos para tomar aire mientras me trataba de sostenerme con las manos para no caerme. Luego de unos largos minutos me doy vuelta y le bajo el pantalón, su pene estaba erecto, no puedo evitar llevarlo a la boca y empezar a chuparlo. No insisto mucho con la mamada, enseguida le vuelvo a ofrecer el culo tan deseado.
    
    Por fin se saca las ganas, en realidad los dos. Arrima, ahora, la otra cabeza, la de su pene, a la entrada del culo, no necesita hacer mucha fuerza para empezar a penetrarme, la saliva y los largos años de entrenamiento con el esfínter, facilitan el trabajo. Siento como empieza a dilatar el agujero y a deslizarse en mi interior, hasta entrar en su totalidad, luego comienza a bombear con fuerza y empiezo a gemir, casi gritar, pero no puedo dejar de pedirle que no pare.
    
    No sé cuánto tiempo paso, estaba tan excitada que había perdido la noción del tiempo, de repente explota dentro mío, puedo sentir como me llena de semen, pierde un poco la erección y lo saca, el semen chorreaba por mis piernas, pero no pierde ni un segundo en volver a meter la cara en mi culo y ...