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La mujer del vecino
Fecha: 26/11/2022, Categorías: Confesiones Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... la mesa del café y sirviéndome otra taza para darle tiempo a asimilar lo escuchado y a contestarme Ella me explicó - Bueno, gracias por tus cumplidos, pero la verdad es que no están fácil. Me crié en una familia de las de antes, donde los hombres tenían todos los derechos y ninguna de las obligaciones. No estudié más que hasta bachillerato, donde conocí a mi marido, y nos casamos apenas se licenció del servicio militar para trabajar en la misma empresa de transportes de su padre. Te encierras en la casa, las tareas del hogar, las comidas, las rutinas… tu vida y tus prioridades se van sometiendo poco a poco a las de tu pareja. Y luego mi marido se empeñó en irnos a vivir fuera y comprar este piso, arrancándome de mi entorno y de las pocas vecinas y personas con las que tenía cierto trato… Aquí me siento fuera de lugar, no conozco bien a nadie y me refugio en mi casa. Y cuando hace unos años descubrí lo que ya intuía – que mi marido es un borracho y un putero, que prefiere andar por ahí con sus amigotes que estar en casa y dedicarme tiempo a mí, y que cuando está me trata como a una criada interna más que como a una esposa- ya era demasiado tarde para plantearme dejarle. No tengo trabajo ni profesión, ni familia o amigos a los que recurrir, y para total seguir sola prefiero la mierda de vida que tengo a la inseguridad y el miedo que se apoderarían de mí de dejarlo. Me acerqué a ella, le cogí las manos para consolarla y le contesté - Perdóname, no pretendía ...
... juzgarte, pero es que me resulta increíble que una mujer como tú esté así de sola… De matrimonios vacíos que se mantienen por los niños o la rutina también podría contarte yo un rato, pero antes de que nos inunden las penas vamos a tomarnos una copa para ahogarlas Y levantándome al mueble bar cogí el whisky y dos vasos para preparar la última fase de mi seducción. Volví junto a ella al sofá y entre confidencias y brindis por los matrimonios frustrados y los nuevos amigos fue pasando el tiempo y vaciándose la botella. En eso estábamos, ya descalzos y recostados sobre el chaise-longue, ella un poco borracha, cada vez con la mirada más turbia y la actitud más desenfadada, cuando de repente su teléfono sonó. Tras visualizar la llamada ella me miró alarmada e hizo señal de que guardara silencio antes de descolgar contestando - Hola José, me coges a punto de meter la carne en el horno, ¿querías algo? Mientras hablaban, yo aproveché el momento para posar mi mano izquierda sobre su rodilla. Clara, que continuaba al aparato con su esposo, me miró e hizo además de retirar mi mano, pero al cabo de un instante desistió de ello y volvió a la charla con su marido. Yo aproveché para deslizar mi mano hacia arriba bajo su falda, acariciándole el muslo por su cara externa, mientras ella cerraba sus piernas y me miraba entre sorprendida y excitada. Con la mano derecha apreté ligeramente su pecho por fuera de la blusa, sintiendo el pezón endurecerse a mi contacto, mientras inclinándome sobre ...