1. Un festival de lluvia dorada


    Fecha: 09/12/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... podía. Pensé que Éveli estaba acostumbrada a ser follada por el gigantesco tronco de la polla de Danilo y que yo no me iba a acercar. Todo lo que tenía para ofrecer en el asunto era entusiasmo. Si los arrullos de Éveli fueran una indicación de que lo estaba haciendo bien. Podía sentir a Danilo poniéndose en posición detrás de mí.
    
    Esta vez no fue tan amable como antes. Todavía estaba pegajoso con el lubricante, el pis y la lujuria. Estaba preparado. Me adentré lo más profundo que pude en la dulce Éveli y Danilo comenzó su propia embestida en mi enorme trasero. Cuando salía de Éveli, Danilo me penetraba más profundamente; cuando embestía a Éveli, Danilo aún me clavó más profundamente. Nos convertimos en una maldita máquina furiosa.
    
    Por fin sentí un hormigueo desde abajo de la tierra y en lo alto del aire que me caía como un relámpago lento.
    
    —¡¡Unngh!! Yo soy gah! ¡Ya voy, carajo!
    
    Con mi furioso follar y mis tripas invadidas por un pene colosal estaba teniendo uno de los mayores orgasmos habidos por mí hasta la fecha. Avisé a Éveli:
    
    — Me corro, nena, me corro, guapa, me corro…, me corro…
    
    — Córrete, maricón, y lléname. ¡Joder, sí, Jaime! Lléname. ¡¡¡Lléname hasta arriba!!!
    
    Solté toda mi lefa como in soplo y fue saliendo de mi pene a borbotones y con ganas. Había venido para pasar un rato y ahora estaba metiendo una sarta de historias para no dormir en este dulce trasero.
    
    Danilo se animó. Estaba inspirado, me sacó de Éveli y me tiró en el sofá. Me estaba ...
    ... metiendo los veinticinco y pico centímetros enteros de su olla dentro de mí, metiéndome sus pelotas en el coxis… Me encontraba en un delicioso resplandor post orgásmico siendo usado por una polla mágica. Abrí los ojos para ver una siniestra sonrisa en la cara de Éveli. Puso un tacón alto junto a mi cabeza hacia arriba y bajó su trasero hasta mi cara. Le di un lengüetazo a ese hermoso agujero que me había dado tanto placer y le dirigí hacia ella un gruñido, ella dirigió mi propio falo hacia mi boca hambrienta. Me estaba facilitando mi propio semen. Lo lamí y chupé con avidez mientras cagaba un copioso pastel de crema fabricado por mis propios huevos. Lo comí con absoluta alegría. Justo cuando estaba lamiendo los últimos rastros de mi semen que quedaban en su culo, Danilo le ordenó que se apartara. Mientras ella se movía, él ocupó su lugar.
    
    Sacudió su polla con furia. Sus bolas oscilantes prometían entregar aún más de lo que yo anhelaba. Ignoré el nuevo sentimiento de vacío de mi culo abierto. Disparó una chorretada grande de semen a mi boca. Éveli me ayudó a llevarlo a la boca. Éveli recogía el semen con la lengua y lo iba acercando a mi boca, era el semen de Danilo. De nuevo disparó y esta vez llegó directamente a mi lengua. Luego otro y otro. Seguí comiendo chorro tras chorro. Fue el mayor depósito de semen que he visto en un hombre. Era tan gruesa la pasta seminal que casi se podía masticar. Me tragué cada grumo que cayó en mi boca.
    
    La siempre vigilante Éveli conocía mi ...
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