1. Un festival de lluvia dorada


    Fecha: 09/12/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos

    ... centímetros más. Estaba perdiendo mi habilidad para hablar. Lentamente salió y sentí que el aire frío entraba en el agujero de mi trasero.
    
    Se rio y dijo:
    
    — ¡Mira, ya estás abierto! Me echó una cantidad de lubricante directamente en la boca del culo. Sentía frío ahí dentro. Pero la sensación fue rápidamente reemplazada por una polla caliente. Me estiró el culo. Sabía que estaba agarrando su polla. Era capaz de llegar tan profundo como lo había hecho con bastante rapidez. Su ritmo aumentó.
    
    Ahora me estaba follando en toda regla. Me agarré a la mesa y sentí que mi polla se balanceaba con cada embestida que me propiciaba. Estábamos sacudiendo la caravana como es lógico. La suspensión daba un ligero chirrido con cada empuje. Cerré los ojos y me dejé llevar ya por la carrera que habíamos emprendido. Mi aliento iba al ritmo de las embestidas de la polla invasora en mis tripas y el vaivén de la caravana.
    
    De pronto el balanceo de la caravana se puso fuera de nuestro ritmo. Abrí los ojos y casi me da un infarto. Oí la voz de mi compañero desde detrás de mí que se hacía eco de una afirmación anterior:
    
    — Dijiste que te gustaban las sorpresas.
    
    Yo estaba desnudo, tendido sobre una mesa con una enorme polla en el culo, frente a alguien que nunca había visto con los brazos llenos de bolsas de supermercado. No sabía qué hacer. Literalmente me quedé sin palabras.
    
    La intrusa figura que tenía ante mis ojos me miraba con una expresión extraña como quien pregunta: ...
    ... «¿qué haces tú aquí?». Luego miré al tipo que aún tenía sus más de 24 centímetros metidos en mi trasero. Se rieron un tanto jocosamente y escucho:
    
    — Ya veo, Danilo, que lo tienes jodidamente bien amarrado. Ni te voy a preguntar dónde lo encontraste. —Decía mientras señalaba hacia mí.
    
    Estaba yo confundido con todo lo relacionado con este recién llegado. ¿Debería liberarme y huir? ¿Quién era este? ¿El esposo? ¿El novio? Ni siquiera podía saber el sexo de esta persona. Tartamudeó un poco y dijo:
    
    —Pues fíjate bien, nena, mira lo que me siguió a casa.
    
    En este momento sentía que me había convertido en una especie de perrito cachorro perdido. Estaba totalmente confundido. Sin embargo mi compañero no hizo ni el menor intento de sacarse la polla de mi culo.
    
    Me sujetó para sostenerme sobre la mesa, y pude sentir su duro pene ablandarse en lo más profundo de mí.
    
    — ¿Cómo te llamas, forastero? —Preguntó ella (creí que era ella).
    
    —Eh, uh, hola. —De repente no lo sabía—. Uh, Jaime. Eso, soy Jaime.
    
    Sentí una sensación de calor en mi trasero que me hizo reaccionar, jadeé por falta de respiración momentánea y gemí. Podía ver detrás de mí a Danilo (ahora ya sé su nombre) que estaba sonriendo de oreja a oreja.
    
    Ella se veía incrédula
    
    —¡Danilo! Estás meando en él ahora mismo, ¿no?
    
    Danilo lo confirmó sin palabras como si fuera un niño de 5 años sabiendo que se estaba saliendo con la suya con algo malo. Y la presión del arroyo se detuvo para decir:
    
    — A él le ...
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