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Un festival de lluvia dorada
Fecha: 09/12/2022, Categorías: Gays Autor: janpaul, Fuente: CuentoRelatos
... gusta. Continuó con el diluvio caliente, no pude evitar estar de acuerdo audiblemente. Danilo continuó: — Éveli, este es Jaime. Jaime, ella es Éveli. Éveli parecía dudosa y dijo: — Así que Jaime, ¿eh? Era difícil concentrarse porque Danilo había vuelto a llenar mis intestinos. Volvió a empezar. — Jaime, ¿te gusta el pis? Sonreí tímidamente y asentí con la cabeza. Levantó las cejas e inclinó la cabeza. Finalmente, al dejar los comestibles, ella hizo algo que yo no esperaba en absoluto. Se bajó la cremallera de los vaqueros y sacó un pene que me regaló a mis ojos. Sorprendido, no sabía qué hacer. Ella vio mi confusión y dijo amedrentando: — ¡Abre tu boca, coño! Abrí la boca y ella se puso de puntillas para poder meterme la polla flácida en mi boca que estaba abierta en espera de la nueva polla. Me agarró de la nuca y empezó a reírse. Luego desató una tormenta de orina. Tragué tan rápido como pude, traté de dejar que me cayera directamente por la garganta, pero de nuevo me cogieron desprevenido. No pude evitar jadear. Su polla se estaba poniendo dura. Tosí un poco más y algo de la orina de Danilo salió por su pene blando. Oí a Danilo detrás de mí. — Sujétate un segundo, Jaime. Me apreté el culo tan fuerte como pude. Sacó su enorme pene blandengue y lo reemplazó con un dedo. Oí un crujido detrás de mí, pero no podía girar la cabeza porque Éveli me lo impedía agarrada a mi pelo. Sentí que algo duro tocaba la parte de atrás de mis piernas y escuché ...
... a Danilo diciendo: —Está bien, caga. Cumplí con el mandato. Expulsé el enema de orina caliente confiando en que lo iba a atrapar en algo. ¡A la mierda! ¿No era una casa rodante? Una copiosa cantidad de líquido salía de mi trasero, paré un momento y de nuevo otro chorro salió. Oí que lo recogieron en una especie de cubo. ¿Ella había estado allí esperando todo el tiempo a que Danilo me follara? Lo mismo que la botella de lubricante…, todo para mí era un misterio. Todos nos reímos. Todo lo que hacíamos era tan ridículo… ¿qué otra cosa podíamos hacer sino reír? — Vale. Jaime, ¿estás listo? No he terminado y he estado aguantando esto durante media hora. Sonreí y dije: —¡Joder, sí! Abrí la boca sin que me dieran instrucciones. Otra vez se puso de puntillas para situar su polla lo suficientemente alta junto a mi boca abierta y con ansia. Esta vez tenía su polla a media asta, así que me la tragué en la garganta y asentí con la cabeza y con un ligero: — Vale. Ella suspiró aliviada y el cuartel de bomberos se volvió a encender. Pude mantenerme esta vez como un tipo bravo mientras meaba directamente en mi estómago. Sentí la tensión en su glande que ya se estaba relajando, el amarre de sus manos en mi cabeza también se aflojó. Ella se retiró y yo tomé un gran respiro y di unas bocanadas como recogiendo aire. — ¡Bien, bien! ¡Eres bueno en eso!, —exclamó ella. — Gracias, guapa, —dije tímidamente. Ahora la veía mejor. La notaba más fluida en cuanto al ...