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Incestos en cadena
Fecha: 14/12/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
Hacía diez años que se casaran Roque y Clara llevando al matrimonio de antiguas relaciones un hijo él y una hija ella. Un mal día, Sara, la madre de Clara, se rompiera una cadera y Benito llevaba a su madre a un pueblo del Principado de Asturias en el Kia Río de su padre. Se hiciera de noche y estaba lloviendo. Un auto le puso las luces largas y Benito casi se sale de la carretera. Clara, que era una mujer de 36 años, de ojos marrones, morena, de estatura mediana y con un cuerpo diez, le dijo a su hijo: -Para en el primer motel que encuentres, es mejor llegar mañana que no llegar nunca. -Cómo digas, madre. Algo después estaban en una habitación de un motel. Benito llevaba la maleta de su madre en su mano derecha. La habitación tenía dos camas con cobertores marrones, una mesita de noche entre las camas, dos lámpara de pie al lado de cada cama, un tresillo de color marrón y del mimo color eran la cortina que hacía de puerta del aseo y la de la ventana. La habitación estaba pintada de blanco, blancas eran las alfombras que tenían las camas a los lados y en la pared había una televisión de plasma. Clara le dijo a Benito: -Será mejor echarnos a dormir ya y levantarnos a primera hora. Clara cogió en la maleta la bata de casa y se iba a ir a cambiar al baño. Benito, le dijo: -Puedes cambiarte aquí. Eres mi madre y verte desnuda no me excitaría. -¿Por qué mientes, hijo? -No miento, madre. Benito tenía a su madre desconcertada. Los últimos meses le ...
... había echado unas miradas que la devoraba. Al saber lo de la abuela pugnó con el padre para ser él quien la llevara junto a la vieja. Incluso un día se chocara con ella al salir del aseo y sintiera su polla empalmada entre sus piernas, por eso no entendía su actitud. -¡¿Tan vulgar me ves?! -No, pero además de ser mi madre eres una persona mayor. Me cambio yo en el baño. -¿Es qué me ves cómo a una vieja? -A ver, mamá, si te digo la verdad pides otra habitación. La seriedad de Clara tornó en una leve sonrisa. -Ya me parecía a mí muy raro lo que estabas diciendo. Vete a cambiar y no vuelvas hasta que yo no te lo diga. -Vale. Benito volvió antes de que su madre lo llamara y al verla se quedó boquiabierto, y no era para menos, Clara, con su largo cabello suelto, llevaba puesta una lencería blanca con encajes en el sujetador y en las bragas, en la que salían por los lados pelos negros, un liguero y unas medias blancas. A Benito, que tenía 19 años, medía un metro setenta, era moreno, de complexión fuerte, y que estaba solo vestido con sus boxers se le puso la polla tiesa. Clara viendo el bulto, le dijo: -Te dije que no volvieras hasta que no te llamara. Benito no escuchó a su madre. Estaba embobado mirando para ella. -¡Jesús! Clara rompió a reír. -Dime la verdad. ¿Que ves? -Un sueño erótico. Clara, sonriendo, le habló cómo si fuera un niño. -Anda, anda, métete en cama y échate a dormir. Benito se metió en la cama, pero de tonto no ...