-
Hacer el amor y follar todo es empezar
Fecha: 14/12/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... torear. Le hice cosquillas en las costillas. Se comenzó a reír y a retorcer... Lamí a toda mecha desde el periné hasta el clítoris, clítoris que ya había salido totalmente del capuchón y le eché las manos a las tetas. Me cogió la cabeza, ahora con suavidad, y me apretó la lengua contra su coñito. Paré de lamer, y dejé una parte de la lengua sobre su clítoris y el resto se la enterré en el coñito. Diana moviendo la pelvis de abajo a arriba y alrededor, dijo: -¡Ay qué rico, ay, que rico! ¡¡Come, come, come, come!! ¡¡Ay que riiiiico!! ¡¡¡Aaaaah!!! Se corrió cómo una loba. Al acabar de correrse, acariciando mi cabello, me dijo: -Me presto. Quería que le siguiese comiendo el coñito para correrse otra vez. Mis labios se posaron es sus labios entreabiertos. Me volvía loco su boca, por la frescura de sus labios y por la pasión de sus besos. Luego disfruté de sus tetas. Tetas que tenían la textura del algodón y la dureza del diamante en sus pezones. Al bajar a su coñito lo encontré cómo a mí me gusta, empapado, empapado de los jugos de la corrida y de la excitación posterior. Lamí y fui recogiendo las babitas hasta que mi lengua se cubrió de ellas, entonces las tragué y acto seguido le lamí y le di besos y chupadas en el clítoris. Luego la cogí por las nalgas, la levanté y lamí en círculos su ojete, que comenzó a latir. Se lo penetré con mi lengua varias veces, luego turné las penetraciones en la vagina y en el ano. Comenzó a gemir de nuevo. -¡Qué rico se siente! Dame, ...
... dame, dame, dame, dame, dame más. Ya la tenía a punto de nuevo. Lamiendo sus labios vaginales, la llevé tres veces al límite, más antes de que llegase, paraba y la dejaba jadeando. A la cuarta, me dijo: -Por favor, por favor, por favor, cariño, deja que me corra. Esta vez, chupé y lamí su clítoris hasta que llegó... El placer que sentía parecía ser el doble del que sintiera con el primer orgasmo. Tan solo pudo gemir y retorcerse de placer. Al acabar, le volvió el habla, y fue para decir: -Me presto. Se prestaba y le prestaba. ¡Vaya si le prestaba! Mas el tiempo se me estaba yendo y veía que no iba a meter. No podía ser, tenía un empalme de burro salido. Le metí dos dedos en la vagina, le busqué el abultamiento del punto G y se lo masturbé con el "ven aquí", mientras le lamía el clítoris, clítoris que se negaba a meter dentro del capuchón. Había acertado, a los pocos minutos sus gemidos ya eran de pre-orgasmo. No paré, al contrario, aceleré los movimientos de lengua y de dedos. Sentí cómo una corriente de flujo mojaba mis dedos. Cómo su coñito los apretaba, y a Diana, exclamar. -¡¡¡Aaaaah!!! Menos mal que había puesto nuestras ropas en una silla, si no con aquella brutal corrida iban a quedar perdidas. Después de correrse llevó más de un minuto buscando aire. Pero a Diana, era mucha Diana. Me metió la polla entre las tetas y me hizo una cubana. Estaba haciendo tiempo para recuperarse del todo. Pero yo ya estaba cómo las hojas de los árboles en el ...