1. Mario (11 de 22): Vacaciones de verdad


    Fecha: 15/12/2022, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos

    ... a comenzar el día, vino a mi de frente, me acarició el cabello.
    
    -¿Has descansado bien? -vi el bulto que lucía en la toalla y tiré de ella, su verga apareció dura y tiesa.
    
    -¿Nunca va a descansar?
    
    -Cuando se canse y pienso que eso será muy tarde.
    
    La tenía muy cerca de mi, coloqué la mano bajo sus testículos y los sujeté tirando de ellos, solamente tenía que abrir la boca y aceptar el gordo glande que ya lucía una gota cristalina en la punta.
    
    -¡Ohh, bebito que rico! ¿Qué me haces amor?- la saqué un momento para mirarle malicioso.
    
    -Tomar mi desayuno. -chupaba su verga son esmero, sobre todo el gordo y rico ciruelo que era la punta y no dejaba de palpar sus gordos huevos, se le debían de haber vuelto a rellenar en esas horas inactivos.
    
    -La mamas rico mi vida. -se dio cuenta de mi capacidad para tragar y empezó a follarme la boca, su larga polla me atragantaba a veces, pero yo le miraba y era mi total satisfacción ver la alegría y el placer reflejados en sus ojos.
    
    Los gemidos le salieron pronto de la boca, y cuando más sabrosa encontraba su verga y yo más la gozaba, me llenó la boca de semen y tragué cuanto pude, tenía un novio lechero como su papá.
    
    Llevaba tiempo sintiendo el olor del mar y la impaciencia me consumía. Abandonamos la nacional 260 para entrar en Colera, inicio de nuestra ruta hacia el sur bordeando el mar, en la oficina de turismo nos informaron de las posibilidades que teníamos para dormir, localizamos los apartamentos que nos ...
    ... indicaron y después de dejar nuestro equipaje nos dirigimos a la playa.
    
    Teníamos el típico día de Agosto, caluroso y sin nubes y el agua del mar resultaba caliente.
    
    -Se siente bien estar tumbado después tantas horas conduciendo. -se había tendido cuan largo era y sin preocuparse del protector para la piel. En las piernas no lo necesitaría, cubiertas de vello como estaban, no era probable que se quemara.
    
    Le extendía la crema por el pecho y por la cara, Robert se dejaba hacer con los ojos cerrados, y para mi era una forma de poder acariciarle.
    
    -Ahora te toca a ti darme la crema. -se levantó rápidamente acomodándose arrodillado sobre mi y empezó su sesión de caricias.
    
    Esa noche la pasamos en nuestra habitación donde nos metimos inmediatamente, después de picar un plato de queso con cerveza en una terraza cercana. Nos habíamos duchado antes de salir para cenar.
    
    Robert había intentado seducirme y me negué a complacerle, mis planes eran para realizarlos cuando fuéramos a la cama.
    
    -¡Por favor Marín! -me sujetó de la cintura por atrás y colocó la polla semi dura entre mis piernas.
    
    -He estado toda la tarde conteniéndome, tumbándome boca abajo para que los otros bañistas no vieran lo que me provocas.
    
    -¿Ja , ja, ja! Suéltame o nos caeremos.
    
    -No seas malo, solo serán unos minutos.
    
    -Eso es lo que no quiero precisamente, minutos, además yo también me aguanto y tengo las mismas ganas que tu.
    
    -¿No le vas a dar gusto a tu hombre? -puso cara de pena y después de ...
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