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Incestos en cadena: Hermana y hermano (Final)
Fecha: 16/12/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
Benito y su hermana Rosa estaban pescando en una escollera. Usaban sedal, anzuelo, plomo y lombrices marinas para pescar lorchos entre las piedras. Aprovecharan un día medio soleado para ir de pesca. En aquel momento le estaba preguntando Rosa a su hermano. -¿Por qué te piensas que ando siempre a tu rabo, Benito? -Porque eres mi hermana. Metiendo una lombriz en el anzuelo, le dijo: -¿Por qué piensas qué no me he echado novio? -¿Adónde quieres llegar, Rosa? Metiendo el plomo y el anzuelo con la carnada en un hueco entre piedras y mientras la brisa marina echaba su cabello hacia atrás, le hizo otra pregunta. -¿Por qué te echaste novia, Benito? -Por qué ya iba siendo hora. ¿No crees? -No, no creo. Llevo esperando por ti mucho tiempo. -¿Para qué? -Para ser tu mujer. Benito se quedó mirando a su hermana con cara de tonto. -¡¿Qué?! Eres mi hermana, Rosa. -Hermana, sí, pero de aquella manera. A Rosa le picó un pez, tiro y un congrio gordo asomó la cabeza por el agujero. Tenía la boca abierta y mostraba sus afilados dientes. Tiró la tanza y el carrete sobre las rocas, se levantó, y exclamó: -¡Un monstruo! Benito la miro, la vio con los ojos abrevados, y le dijo: -Un monstruo sería si te hiciera daño. Jamás me acostaré contigo. Cómo Benito volviera a poner el ojo en su agujero y ya le había pasado el susto inicial, cogió de nuevo la tanza y tiró con fuerza, el congrio dio un latigazo tirando por la tanza y Rosa cayó de cabeza ...
... al mar. Benito, le dijo: -¡Por Dios bendito, qué exagerada eres! Sal del agua que hablando se entiende la gente. Rosa moviendo manos y pies para no ir al fondo, aunque sin nadar, le dio: -¡Fue el bicho! -El bicho, no, fue el bichoco de la ignorancia el que te hizo tirarte al mar. -Mira mi tanza. Miró y vio que había picado algo. Dejó su tanza y cogió la de su hermana, tiró y el congrio volvió a asomar la cabeza. Benito tiró con fuerza. El congrio salió disparado del mar y empezó a reptar sobre las piedras. Era un congrio de unos tres kilos. Benito sacó la navaja del bolsillo y le hizo un corte en la cabeza para matarlo. Rosa salió de del mar empapada, con su cabello mojado y la ropa pegada al cuerpo. Benito, le dijo: -Estás muy sexy. Fue como si le dijera que era la mujer más guapa de la tierra. Se le hincharon las tetas, a decir: -¡¿Crees que soy sexy?! -Siempre lo fuiste, pero así marcándose tus encantos en la ropa, estás arrebatadoramente sexy. -¿Dejarías a Camila por mí? -Ya la deje por ti. -No te entiendo. -Me dijo que tenía que pasar más tiempo con ella que contigo si quería que siguiéramos siendo novios. Rosa de contenta pasó a estar exultante. -¡La dejaste por mí! -En cierto modo, sí. -Esta noche me meto en tu cama. El jamás de Benito era muy poco duradero. -Espera a que no estén en casa papá y mamá. Rosa echó sus brazos alrededor del cuello de su hermano y mirándolo a los ojos, le dijo: -¿Entonces ...