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Cazador cazado II: Adentro
Fecha: 17/12/2022, Categorías: Gays Autor: baco, Fuente: RelatosEróticos
Entraron. Una vez adentro, Matías sintió que le sangraban las encías, como tantas otras veces. En realidad no sangraba, solo sentía el increíble placer de saberse victorioso, de hallarse en terreno conocido, en haber pescado en río revuelto, en concentrar ahora su atención en el espacio, en las horas y en el ruido. Instintivamente recorrió todas las paredes con la mirada, buscando los tenues reflejos de los cristales de algún reloj. Todas las casas tienen, debía estar por allí. Escuchó que Jorge le preguntó algo a lo que amablemente respondió que sí. ¿Cómo no iba a haber un reloj en esa casa? Se palpó el bolsillo y, lo que temía, había dejado el celular en el auto. Recibió el vaso de agua y trato de hacer cuentas para calcular la hora precisa. ¿Cuánto tiempo disponía? Desde que entró a la casa sintió que algo lo había helado y abrasado a la vez. Esa sensación que te da cuando cierras la puerta y piensas "¡He dejado la llave dentro!". Quería sentirse coqueto, feliz, pero había algo que le generaba entre rechazo y curiosidad. No se entendía a él mismo, cuando dejó entrar a Matías, Jorge inmediatamente olvidó qué hacían ahí ellos dos. Al entrar, a mano izquierda tenían una pequeña barra y detrás de ella se encontraba la cocina; amplia, sencilla, tan ausente de detalles que parecía una cocina de algún edificio ejecutivo. Sólo un calendario se sostenía en la puerta de la heladera. "¡Agua!" recordó Jorge como una inyección de adrenalina. Pasó adelante de Matías que ...
... miraba hacia todos lados, presumiblemente impaciente por aquel vital líquido. "¿Agua fría, no?" le preguntó y Matías respondió sonriente. El cansancio de la noche más el... ¡Ah, claro! No sentía ningún rechazo. Una decepción profunda más una norma tan estricta como antigua le oprimían la mente de forma salvaje. "No se desea la mujer del prójimo". En este caso, el varón de una "prójima" que recién se lo había comido. Así que Matías aunque guardaba ese encanto áspero, no era en esos momentos del todo apetecible por cuestiones que Jorge no terminaba de entender. Naturaleza humana en su máxima expresión. Sintió de pronto que se llenaba de cierta impaciencia ajena, una necesidad de decir algo, el silencio se volvía incómodo y antes de poder pronunciar algo, escuchó el ruido del cristal en la barra y vio acercarse esa poderosa mano... "¿Me está elevando?" alcanzó a pensar. Miró a todos lados mientras tomaba con calma el agua hasta que por fin lo halló, junto a una antigua biblioteca. El reloj marcaba las 4:23am. Fondo blanco con el agua, vaso a la barra, no quedaba mucho tiempo; mano al cuello de Jorge y con la otra mano lo sujetó del cinturón para elevarlo y llevarlo así hasta el estudio. Era menos pesado de lo que creía y sin pensarlo mucho, lo sentó en el sillón de cuero que había visto apenas entró a esa casa. Podía adivinar las preguntas que se hacía Jorge y el silencio sólo justificaba sus actos. Como para sacarlo del letargo y perpetrar tan ansiada _tortura_ , lo sujetó ...