1. Cazador cazado II: Adentro


    Fecha: 17/12/2022, Categorías: Gays Autor: baco, Fuente: RelatosEróticos

    ... sombra dominante y cómo le untaba diestramente su pequeña entrada.
    
    Quiso protestar ¿protestar? Quiso celebrar, hablar, preguntar si era todo cierto, giro su cabeza para mirar y alcanzó a ver, al tiempo que sentía cómo aquella pija empapada en saliva se iba abriendo camino, como se perdía entre sus nalgas y como esa sensación de llenado le generaba entre dolor y placer agobiante. No pudo contener un rugido que se escapó entre dientes, sus manos se clavaron al sofá y de pronto sintió como un enorme brazo le rodeaba el cuello. Sentía el cuerpo de Matías muy pegado a él, suspiró al comprender que la tenía toda dentro. Se agarró con una mano de ese brazo que le rodeaba el cuello y enseguida empezó a sentir cómo era halado y embestido al mismo tiempo, con una sincronía que le hacía ruborizarse, jadear, decir cosas que ni lograba entender y, tampoco sabía si las decía en realidad.
    
    Escuchaba una voz, unos labios rozaban su oído. Le hablaban pero la verdad es que no entendía, sólo sabía que esa voz que le hablaba entre dientes, con una especie de agresividad u odio, lo excitaba, giraba los ojos, gemía.
    
    Matías sentía tan ajustada su verga en ese chico que no pudo contener las ganas de embestirlo con fuerza, sacaba su miembro casi por completo y al tiempo que lo atraía con el brazo, lo embestía moviendo su cadera hacia el frente. El calor, el morbo, la baja luz que apenas alcanzaba para iluminar los contornos ya hidratados por el sudor...
    
    En proporción, el tamaño de ...
    ... Matías era mucho mayor al de su presa. Por eso, en cada embestida, Matías lo sostenía fuerte, en ese vaivén exquisito fue sorprendido por unas inmensas ganas de acabar.
    
    Se contuvo sacando enseguida su verga, terminó de desvestir al chico y girándolo, le preguntó que donde tenía *su* cuarto. Aguardó unos segundos una respuesta hasta que vio como se ponía de pie y señalaba.
    
    Como si llevara a un rehén, Matías sostuvo por la nuca a Jorge en todo el trayecto hasta que lo lanzó a la primera cama que vio. Jorge cayó boca abajo y vanamente hizo un esfuerzo para incorporarse pero enseguida sintió aquellas terribles manos gigantes posándose en su cintura.
    
    Lo insultó a modo de halago y enseguida lo acomodó para darle la última estocada.
    
    En esa habitación había una ventana por donde ahora entraba un poco más de luz que alcanzaba para iluminarlos a ambos.
    
    El cuerpo que sostenía en sus manos parecía estirarse retorcerse, luchaba por aproximarse a la mesa de noche. Matías hizo cuentas y entendió. Rápidamente él mismo abrió gaveta por gaveta y encontró un pequeño bote de gel.
    
    Lo untó en su mano derecha y, acto seguido, a su verga aún palpitante. Volvió a acomodar a Jorge y sin más preámbulos lo volvió a encajar. La ventana iluminaba un reloj circular en la pared opuesta y Matías tuvo de nuevo una noción de premura. Con una mano sostuvo el pelo de Jorge y la otra mano quedaba apoyada justo al lado de la cara del mismo. Las embestidas eran todavía más fuertes, ambos cuerpos ...