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Las hijas de mi novia: Dani, Mica y Juana
Fecha: 21/12/2022, Categorías: Incesto Autor: elgato1976, Fuente: CuentoRelatos
... puso en la entrada de su concha, que era un lago, y se abandonó a su suerte, bajando lo suficiente para meterse nuevamente toda la pija en la argolla. -No puedo... pensar. No puedo... Te tengo que coger, Juan... tenerte adentro me está matando... ahhhh -Pero no podemos... si tenemos un accidente sería... -No, cuando quieras... ahhh... acabar... avisame, por favooor... -Prometo -Le dije, entregándome a esa locura. Micaela subía y bajaba infernalmente, quebrando la cintura y cabalgando mi pija como pocas veces recuerdo que me hayan hecho. Era esa juventud y la vitalidad de los casi 20 años. No se cansaba de ese ejercicio. Yo simplemente estaba de rodillas, con el torso ligeramente tirado hacia atrás, y con las dos manos en el culo de mi nena. Ella, con su cabeza en mi hombro y el pelo que le cubría la cara, gemía y llorisqueaba, agitada. Sus uñas se clavaron en mi espalda y supe que iba a tener que explicar esos arañazos a mi novia. Ni ese pensamiento me apartó de lo que estaba pasando. Sentía la pija en la profundidad de la concha de Mica, que saltaba sobre mis piernas y mis huevos, mojando todo lo que tenía debajo. Micaela transpiraba y se mezclaba con mi sudor. Estábamos mojados de sudor, fluidos, saliva... Éramos animales buscando lo primitivo. De repente se separó de mi cuerpo, dejando las tetas delante de mis ojos. Me uní a ellas de inmediato, chupándole los pezones sin soltarle los cachetes de la cola. Ella se retorcía, mientras daba rienda suelta a sus ...
... instintos. -Ahhhh... Hijo de puta... me vas a... hacer... ACABAR!!... AHHHH!!! -y acabó sobre mí una vez más, bañándome la pija en fluidos blancos que chorreaban por mis huevos y caían al colchón. Se quedó quieta un instante y yo respetaba ese momento de reset, estando quieto, pero todo metido dentro de ella. Se abandonó y cayó hacia atrás, llevándome con ella abrazado. Caí sobre ella penetrándola con fuerza, ya que ahora estaba encima de su cuerpo, mirándola a los ojos, teniendo su boca a centímetros de la mía. La besé con pasión, metiendo la lengua en su boca y la suya en la mía de forma exagerada. Comencé a moverme dentro de ella con movimientos largos y parejos, casi sacando la pija, dejando sólo la punta de la verga entre sus labios vaginales, y entrando de nuevo hasta hacer tope con los huevos en su ano. En la típica posición del misionero, Mica no tenía una expresión compuesta, sus ojos iban de un lado a otro, su labio inferior temblaba, jadeaba sin poder articular palabra. Tomé sus piernas por sus muslos y llevé sus rodillas a mis hombros, de forma que tomé distancia de su rostro, dejando una imagen que nunca podré, ni querré, olvidar. Los ojos de Micaela entreabiertos, la boca jadeante, húmeda, las tetas que se balanceaban en cada embestida y el pecho agitado. Su concha lampiña y completamente explotada de flujo y orgasmos, con mi pija recorriéndola de punta a punta. No podía soportar ese vaivén. Vi que Mica estaba extraviando los ojos nuevamente y supe que ...