1. El secuestro de Rosa la mimosa


    Fecha: 22/12/2022, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... quien debía desconfiar. Isidro, le dijo:
    
    -Yo también voy a hacer preguntas por ahí.
    
    -Vete, cariño, vete.
    
    Isidro fue, pero fue a la cabaña. Una cabaña que estaba en medio de un bosque y que no tenía agua corriente ni luz eléctrica. Se iluminaban con lámparas de petróleo, y de petróleo se alimentaba el farol del pórtico donde habló Isidro con los otros tres. Luego entró, vio a su hijastra en la cama iluminada por un quinqué y se dijo que le iba a pagar los coqueteos, los roces, las ganas que le hizo pasar, se las iba a pagar todas.
    
    Se sentó en el borde de la cama. Sacó de una bolsa un lápiz labial y le pintó los labios de rojo carmín. Rosa estaba tan asustada que no se movió. Sentía el lápiz de labial rozar muy suavemente sus labios, y se empezó a excitar... Al final paso la lengua por ellos, Isidro la besó. Quiso meter su lengua en la boca de la joven pero se encontró con los marfileños dientes haciendo barrera. Isidro saco de la bolsa unas tijeras y fue cortando desde los puños de las mangas de la camisa hasta llegar al cuello. Cortó la otra manga, después cortó los hilos de los botones. Quedó el blanco sujetador al descubierto, lo cortó y ahora las que quedaron al descubierto fueron sus tetas, unas tetas medianas con las areolas rosadas echadas hacia fuera, era cómo si estuvieran hinchadas. Sus pezones poco más grandes eran que granos de arroz. Lentamente, con el lápiz labial, pintó sus areolas, y luego, sin tocar las tetas con las manos, besó, lamió y chupó las ...
    ... areolas y los pezones.
    
    Rosa, se estaba poniendo cachonda, pero no quería que su violador lo supiera. Le dijo:
    
    -¡Estás muerto! Eres un muerto andante. ¡No sabes lo cabrona que puede ser mi madre!
    
    Isidro siguió besando, lamiendo y chupando las areolas y los pezones. Rosa, desesperaba.
    
    -¡Ni siquiera sabes jugar con unas tetas! Las tetas se amasan, ignorante.
    
    Ni caso, lo que hizo fue cortarle la falda por los dos lados y dejar su tanga rosa al aire. Una tanga de seda en la que se veía una gran mancha de humedad y en la que se marcaba la raja del coño. Cortó la tanga y vio su coño peludo. Se lo abrió con dos dedos. Estaba empapado de babas, tantas que la vagina hacía globitos al abrirse y cerrarse. Rosa, quería una cosa y decía otra.
    
    -¡Ni se te ocurra lamer mi coño!
    
    Isidro lamió el coño y lo dejó limpito. Después le pintó los labios con el lápiz labial.
    
    Rosa, se estiró, levantó el cuerpo, y se le escapó una especie de suspiro.
    
    -¡Aaaay!
    
    Rosa pensó que le iba a lamer el coño, pero no, Isidro sacó de la bolsa un vibrador bala y se lo puso en el lado izquierdo del capuchón del clítoris, del izquierdo pasó al derecho. Rosa, exclamó:
    
    -¡Ooooh!
    
    Ya sabía dónde le gustaba más... Fue turnando, encima, al lado y al otro. Al rato, del coño de Rosa salían babas que mojaban su ojete. Isidro cogió un dildo anal y se lo metió en el culo. Con el vibrador bala sobre el lado derecho del capuchón del clítoris y el dildo follando su culo, Rosa, se fue poniendo tensa, ...