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Soy la puta de mi ahijado (VII)
Fecha: 28/12/2022, Categorías: Incesto Autor: amadecasamari, Fuente: CuentoRelatos
... si pudiera verte como estas en estos momentos pedazo de zorra… aaahhh” Cuando acabó y dejo de tener los temblores se levantó de su asiento y el muy sinvergüenza sin consultarme siquiera pregunto a uno de los tres hombres que nos miraban: “¿Quiere ocupar mi lugar, estoy seguro que ella te la querrá chupar con tanto entusiasmo como ha hecho conmigo, es una puta mamadora de campeonato y muy caliente y golfa, seguro que está deseando que digas que sí?” El hombre era un señor ya mayor de al menos unos sesenta años, de medía estatura, calvo y con un poco de barriga, no se lo pensó dos veces y se sentó en la butaca de donde se había levantado mi ahijado, pero antes de que lo hiciera, Raúl me dijo: “Maribel, estas bastante sofocada y ya no importa nada que te vean o no, pues las personas que hay en la sala los tienes aquí presente, yo creo que debías quitarte la camisa y dármela para ponerla con tu otra ropa, pues si no me parece a mí que al final te la vamos a poner perdida de semen y sabe Dios de que más”. Yo pensé que tenía razón y sin cambiar de posición para que el que me enculara no se saliera de mi culo, me la quite la camisa como pude y se la entregue a él. El hombre se sentó en la butaca que había dejado mi amante y tras sentarse se abrió la bragueta y se sacó su polla, que por aquel entonces ya la tenía bien dura y tiesa y sin decirme nada me cogió de la nuca (como antes había hecho mi ahijado) y me hizo llevar mi boca hasta su herramienta. Esta era también ...
... de buen tamaño, aunque no tan grande como la que tenía en esos momentos en mi culito ni como la de Raúl, pero si era considerable. Cuando mis labios tocaron la punta de su polla me empujo la cabeza hacía ella haciendo que me la metiera prácticamente hasta mi garganta, llenándome prácticamente toda mi boca. Yo comencé a chupársela con pasión, pues en esos momentos estaba excitadísima y me lleve también una de mis manos a mi clítoris y comencé a masturbarme y él me decía: “Eso es puta, abre bien esa boca sucia de guarra que tienes, mmmm tienes buena boca zorra, que bien me lo estas haciendooo…” El hombre acompañaba mi mamada con movimientos como si me estuviera follando por mi boca y a medida que se la mamaba empezó a emitir gemidos de placer producidos por la buena labor que yo le estaba haciendo. Me parecía mentira que hacía tampoco que había chupado mi primera polla, y que ahora fuera una de las cosas que más me gustaban y que me encantaba hacer a los hombres y sobre todo tragarme y saborear el semen que depositan en mi boca. Cuando más entusiasmada estaba mamando la polla noté que mi enculador aumenta sus envites a mi culo, ahora estos son salvajes, mueve toda la butaca de tal forma que parece que la va a desprender del suelo. El cabrón empuja como loco, fuera de sí, con el movimiento de dentro fuera como si fuera una sierra cortando, es brutal. Comienza a darme cachetes en mis nalgas y culo y suelta mis caderas llevando sus manos a mis pechos cogiéndome los pezones y ...