1. Mirando y hablando se puede acabar follando


    Fecha: 01/01/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    Faustino era un hombre maduro al que hacía años había dejado su esposa Angelina, una mujer 20 años más joven que él. Vendiera todas sus posesiones en el pueblo -menos una casa- y se fuera a la ciudad a vivir con Andrés, su hijo, un abogado de 28 años, alto cómo el, 1.79, moreno cómo él, y trabajador cómo él.
    
    Estaban delante de un ordenador en el despacho que tenía Andrés en su ático.
    
    -¿Ve, padre? Aquí se toca para poner la cámara. Aquí para poner la voz...
    
    -¿Y cómo dices que se llama esto?
    
    -Whatsapp.
    
    Faustino, sentado en una silla giratoria, alzó la vista, miró para su hijo que estaba de pie a su lado, y le preguntó:
    
    -¿Y con esto se podría ver las vacas desde casa cualquier paisano?
    
    -Esta clase de comentarios nunca los haga delante de mis amigos.
    
    A Faustino no le sentaron bien las palabras de su hijo.
    
    -¿Te avergüenzas de tu padre, hijo?
    
    -No, padre, pero al vivir en la ciudad hay cosas que es mejor no comentar.
    
    Un mes más tarde ya Faustino dominaba el ordenador de su hijo cómo si llevara años usándolo.
    
    Una noche que Faustino miraba un video porno y se la pelaba, sonó la musiquilla del whatsapp. Pensó que podría ser algo urgente y le dio para saber quién era. Era una chica joven y su voz era muy dulce. Oyó cómo le decía:
    
    -Pon la cámara.
    
    La puso y vio la cara de una joven morena, casi mulata, preciosa, que sonriendo le decía:
    
    -Hola, cariño.
    
    Debía ser la pareja de su hijo. Le iba a decir que su hijo no estaba, pero vio cómo la ...
    ... cámara bajaba y mostraba una teta grande, con una bella areola marrón y un gordo pezón. Vio cómo la magreaba, cómo la lengua de la joven lamía el pezón, y cómo sus dedos la apretaban... Cómo hacía lo mismo con la otra teta. Debía apagar la cámara, pero tenía la polla en la mano y aquello era mejor que un video porno. La joven le dijo:
    
    -No te veo. ¿Qué estás haciendo?
    
    Faustino guardó silencio. La joven, le dijo:
    
    -Sé que te estás tocando.
    
    La cámara bajó y llegó al coño peladito. La joven lo abrió y se tocó el clítoris con un solo dedo... Volvió a verse su linda cara... Faustino empezó a sentir sus gemidos. Volvió a ver sus tetas, cómo lamía los pezones, como se las apretaba y se los pellizcaba... Volvió a ver su coño mojado. El dedo acariciando el clítoris fuera del capuchón. Era cómo un bucle, se repetía todo... La cara de la belleza morena iba reflejando el placer que sentía... Al final tres dedos volaron sobre el clítoris y Faustino vio la cara de placer de la joven al correrse. Sintió sus gemidos, y corriéndose cómo un toro, apagó el ordenador.
    
    Al rato sonó el teléfono de la casa, Faustino, pensando que era su hijo, lo cogió.
    
    -¿Sí?
    
    Oyó la voz de la joven que se hiciera el dedo. Le preguntaba:
    
    -¿Quién es usted? ¿Qué hace en casa de Andrés?
    
    Faustino no quería identificarse.
    
    -¿Quién eres tú?
    
    Hubo un silencio. La tensión se podía mascar.
    
    -¡No me diga que Andrés no está en casa!
    
    -Sí te digo.
    
    La joven estaba muy cabreada.
    
    -¡No me diga que ...
«1234...»