-
Mirando y hablando se puede acabar follando
Fecha: 01/01/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
... vio cómo me masturbaba! -Sí te digo. -¡Asqueroso voyeur! Faustino, se empezó a preocupar. -Más que asqueroso, guarro, me gusta hacer guarradas, pero no soy Boyer, soy Faustino. ¿Se lo vas a decir a Andrés? -¡Por supuesto! Y si es un amigo suyo lo va a capar. Sé cómo es mi primo. A Faustino le saltaron todas las alarmas. -¡¿Primo?! ¡¿Pero tú quién eres?! Ya lo tuteó. -La que te va a joder la vida. -Ya, pero. ¿De quién vienes siendo para ser su prima? -De Angelina. La que se vino para la República Dominicana. -¡Eres la hija de la gran puta! La víbora no cambió. No eres su prima, nena, eres su hermana, y tu madre lo sabe. La joven no daba crédito a lo que oía. -¡¿Qué carajo estás diciendo?! -Que sois hermanos de leche. ¿Nunca te habló tu madre de Faustino? -¡¿No serás el hijo puta del Faustino?! -El cornudo del Faustino. Y tú estás cometiendo un incesto por culpa de la braga floja de tu madre. -¿Y tú no lo cometiste al hacer una paja conmigo? ¿Le vas a decir a Andrés que somos hermanos por parte de madre? -No, le causaría un trauma. Deja de hacer tonterías con él. -No hago tonterías, follo con él. -¿Y cómo se hace eso estando tan lejos la una del otro? -Estoy de vacaciones en un hotel con todos los gastos pagados por Andrés, y no pienso dejar de follar con él. ¡Me importa un carajo que sea mi hermano de leche! -Tú sabrás lo que haces. ¿Quieres que te diga la verdad? Yo tampoco me arrepiento -¿De ...
... qué? -¿Cómo te llamas, nena? -¡A ti que te importa! -Tienes razón. Cuando se quiere serrar... ¿Qué importa cómo se llame la aserradora? -Mi nombre es Anna. ¿De qué no te arrepientes? -De ver cómo te tocabas, Anna. En mi vida había visto tanta belleza junta... Ni rostro tan bello, ni tetas tan perfectas, ni culo tan apetecible, ni coño tan rico, por no hablar de las piernas, o de tu boca... Cualquier hombre mataría por un beso tuyo. El tono de voz de Anna, cambió. Era más sosegado. -Tus mentiras no me van a hacer cambiar de opinión. Ahora el que se alteró fue Faustino. -¡Quieta parada! A mí llámame Boyer, aunque no sé lo que es, llámame cabrón, que lo soy, pero mentiroso... ¡Eso no me lo llama ni Dios! A Anna se le escapó una risilla traviesa. -¿De verdad crees que soy tan hermosa? -Tan, no, más. -Yo me veo normalita. -Eso no se puede ver. ¿Ves? -¿Lo que? -Que estés mal de la vista. Bueno, nena, te dejo, pero lo dicho, no me arrepiento de nada. ¡Que polvazo tienes, jodida! A Anna le había gustado lo que le dijo. -No creo que sea la cosa para tanto. -Yo creo que es para más. Echa un polvo conmigo. -Tenía razón mi madre. Eres un hijo puta. -No me culpes. La culpa es tuya por estar tan buena y ser tan bella. -No, no soy tan guapa ni estoy tan buena. -¿Estás para coger pan y hacer sopas? A Anna le picó la curiosidad. -¡¿Sopas?! ¿Con que? -¿Seguro que quieres saberlo? -Seguro. -¿Y no te vas a enfadar? -No. ...