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Compartiendo a Sofía (Final)
Fecha: 03/01/2023, Categorías: Incesto Autor: EmmaReyRey, Fuente: CuentoRelatos
... de masticar. "Lo probamos juntos". "¿Regalo? ¿Qué regalo?" Como respuesta, Sofía se levanta de su regazo y se inclina en la mesa, lleva sus manos hacia atrás y aparta la tanga de su culo, al tenerla de piernas abiertas frente a él e inclinada hacia el frente, Roberto puede ver a la perfección el coñito rasurado y húmedo de mi nena y el plug anal sobresaliendo de ella. Las manos callosas y de gordos dedos de Roberto no tardan en hacerse cada una de sus nalgas y masajearlas, jadeando al poder tocar el pequeño botoncito del plug y hacer círculos con él, obteniendo gemidos de Sofía. "Sí, me dará un ataque al corazón. ¿Dejaste que ellos te lo pusieran, mi niña?" "Sí, se sintió muy rico" responde ella, volviendo a sentarse sobre la verga de Roberto, pero este, como nosotros pocos minutos antes, comienza a sudar frío. "Mi niña hermosa, ¿te parece si me dejas quitarme ésta ropita y así estoy más cómodo?" "¡Sucio!" "¡Viejo pervertido!" "¡Sinvergüenza!" Le recriminamos al verlo desnudarse allí mismo, aunque las risas son de lo que todo se trata, al igual que todos, Roberto tiene la polla a media asta y Sofía se sienta sobre él en la misma posición, continuando con la comida mientras Roberto no deja de deslizarle los dedos en las piernas o en las tetitas erguidas y rellenitas, continuando con nosotros entre cervezas y conversaciones. Serán veinte minutos o poco más que pasan cuando Roberto magreaba a manos llenas las tetas de Sofía y mi nena se llevó las manos ...
... dentro de su bikini, acariciando su chochito ella solita bajo la mesa mientras nosotros hablábamos del último juego de soccer de la Champions. Escuchamos el chapoteo de la humedad aumentar y cuando volteamos a ver a Sofía estaba completamente reclinada sobre el pecho de Roberto que miraba por sobre su hombro cómo Sofía se penetraba con dos dedos y entreabría la boca con gemidos. "¿Estás caliente, nena?" pregunté apartándole las manos para que se tranquilizara, estaba como ida, las pupilas muy dilatadas y la respiración le agita los pechos desnudos, tenía el top abajo, ejerciéndole presión hacia arriba. Ella asintió entreabriendo los ojos. "¿Quieres que te hagamos sentir bien?" "Si, papi, por favor, necesito correrme" gimió ella, relamiéndose los dedos con los que se estaba penetrando. "Señores, ya escucharon" anunció Duncan, poniéndose en pie. "Vente, gatita, vamos adentro para que estés más cómoda". Duncan inició la marcha tomándola de la mano y ella se levantó del regazo de Roberto con total dignidad, dirigiéndose hacia el diván de cuero negro más grande. Lo primero que hizo Duncan fue ponerla en cuatro patitas sobre el mismo y apoyada de codos en el respaldas, él se arrodillo en el suelo y su cara desaparecieron de inmediato entre las nalgas de mi preciosa hija, Roberto se colocó detrás del respaldar y le puso la verga al alcance en cuanto ella comenzó a gemir, apagando los sonidos con su verga de cabeza morada y morcillosa, no tardó demasiado en ponerse duro por ...