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La historia de Ángel, solo era un muchacho (50/59)
Fecha: 14/01/2023, Categorías: Gays Autor: Albany, Fuente: CuentoRelatos
... llenándonos el culo hasta que los vaciamos. Sabi había terminado y se salió de mi culo, ya no lo sentía, no me dolía pero lo tenía acorchado, estaba tremendamente cansado, creo que me dormí escuchando los gritos de placer que arrancaban de mi amigo siendo follado por los dos muchachos. Cuando abrí los ojos Sabi estaba tendido a mi lado con una pierna pasada por encima de las mías, a un costado Oriol y Jeroni, debían haberse quedado dormidos sin retirarle la verga, aún le tenía metido el glande y estaban muy juntos. ————————- Los viajeros no llegaron hasta la media tarde, nosotros después de comer volvimos a nuestra habitaciones muertos de sueño y seguíamos cansados. Eran las postreras horas de su estancia en Niza, hablamos un poco antes de subir para dormir una siesta necesaria, nos cambiamos números de teléfonos, y las direcciones, en un pueril deseo de que aquello no terminara, pretendiendo que habría una continuidad, cuando todos sabíamos que en unos pocos días los recuerdos de lo pasado se irían disolviendo, como una bruma que nace densa y se disipa con el calor del sol del mediodía. La cena se prolongó con una informal tertulia, Ana tenía que contar las maravillas descubiertas, sin enterarse de que había visitado territorios de antiguos piratas que asolaban el mediterráneo, ahora las luces brillaban y los casinos no descansaban en su trajín de ser esquivos con la suerte de los jugadores. Solamente nos faltaban unos abrazos y el adiós, mañana saldrían ...
... del puerto antes de que nosotros abriéramos los ojos, bajaron del ascensor dos pisos antes del nuestro, y no volvieron la cabeza para atrás, ni agitaron sus manos como muda despedida, el brillante acero de las puertas se interpusieron y todo se terminó. Adiós Sabi, adiós Jeroni, alguna vez recordaremos vuestra fogosidad, y el placer que nos entregasteis, y vuestra entrega sabiendo compartir una noche de delicioso gozo. Nos quedaban unos días más y volvimos a nuestra rutina de pasear por la playa a la orilla del mar, nadar en aquellas aguas tranquilas hasta el desfallecimiento, a las concurridas terrazas, a las risas fáciles y despreocupadas dejando los recuerdos almacenados en algún archivador de nuestro cerebro. No volvimos a estar en la cama, realmente en la cama estábamos todas las noches, pero sin hacer nada referido al sexo salvo algún beso cariñoso de amigos. Oriol y yo no estábamos para iniciar un nuevo romance entre nosotros, todo había consistido en desahogarnos, siendo brutos en la expresión en vaciarnos los huevos para quedarnos tranquilos. Oriol tenía a su marido y le amaba, yo tenía a mis dos amores ahora alejados, ¿o ya no eran mis amores? ¿Qué haría Pablo sin mi? Seguramente estaría ya con alguna muchacha, o pasando ratos íntimos con Álvaro. Antes de aparecer yo no había nada entre ellos más que un sentimiento de amistad, de admiración de Pablo hacía Álvaro, conmigo se darían cuenta de la atracción sexual que tenían larvada y en espera de asomar ...