1. Balseros (VII): El Mustang amarillo o un balsero con suerte


    Fecha: 16/01/2023, Categorías: Gays Autor: ThWarlock, Fuente: CuentoRelatos

    Era sábado nuevamente y la desagradable resaca de otra de mis juergas con mi compañero de "lucha", parecía pasar del todo. Yovany, que yacía en mi cama, no daba señales de volver en sí, y yo, más que tener sueño, aunque eran las 12 del día, más bien tenia deseos de tener sexo. Tomé la iniciativa y pasé mi mano por su espalda suavemente, luego, lo besé tiernamente en el cuello. Seguidamente, comencé a lamer sus imberbes y deliciosas nalgas, y por último pasé mi lengua justo por el camino que hace la columna vertebral en la espalda, hacia su cuello nuevamente esta vez descansando en su nuca y besándolo por último en los labios. Para ese entonces, me había posicionado completamente encima de él y metía mi erecta pinga entre sus piernas.
    
    -Si continúas, vas a tener que singar de nuevo, ¿no te basta con lo de anoche?
    
    Me dijo a lo que yo asentí: Eso es precisamente lo que quiero.
    
    Se lo susurré al oído de tal forma que su piel se tornó de gallina, al mismo tiempo que mi lengua mordía el lóbulo de su oreja derecha y él hacía fuerza para virarse boca arriba. Hice firme resistencia, mientras le decía:
    
    -Me toca a mí de nuevo, tú no me coges más el culo, eso duele mucho.
    
    Entonces apoyé todo mi cuerpo firmemente encima de él mientras le inmovilizaba sus brazos contra la almohada.
    
    -¡Vamos deja eso! ya tendrás tiempo, ahora déjame orinar porfa.
    
    Tú estás loco, si te dejo escapar no regresas.
    
    Me apoyé con fuerza sobre su cuerpo y rocé una y otra vez, la hinchada ...
    ... cabeza de mi pinga entre sus nalgas; Ahí comenzó a moverse con sensualidad y erotismo. Recosté mi cuerpo sobre su espalda, una vez más y sin soltar sus brazos seguí, ahora rozando y moviendo mi cintura tomando su ritmo. Ahí, la calentura que tenía hizo que su raja se lubricara con mis jugos, de tal forma que mi glande quedaba justamente en su entrada. La morbosa posición y el hecho de tenerlo inmovilizado, como nunca lo había tenido; Me hizo venirme en contra de mi voluntad. Mi leche chorreó toda, por su culo y sus testículos, manchando las sabanas. Por fin lo solté, y luego de acariciar sus muñecas para aliviar su dolor, se abalanzó encima de mi como león en celo y luego de inmovilizarme él a mí, me metió la pinga de un tirón en la boca. Solo decía ¡Te la tragas toda coño! y no botes nada afuera. La metía y la sacaba con furia desesperada, a tal punto, que me provocaba deseos de vomitar. Se vino como un verdadero semental y me tuve de verdad que tragar hasta la última gota. Se fue, mientras yo saboreaba mi primera experiencia En realidad no es tan malo como dicen, pensé y me recosté en la cama a descansar.
    
    Regresó medio vestido y con mi café en la mano, me dijo: vístete que tenemos que comer algo y de pasada visitamos a Paco en la agencia de los carros usados. Creo que ya es hora de que te decidas que carro vas a acabar de comprar, ya llevamos una semana en esto.
    
    Ya en una cafetería cualquiera y tomándonos una sopa de pollo, nos pusimos a discutir sobre el carro que más me ...
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