1. La correcta Any


    Fecha: 17/01/2023, Categorías: Confesiones Autor: Tuca, Fuente: CuentoRelatos

    Soy Any, tengo 47 años, casada hace 25 años y puedo decir que disfruto el sexo de una manera increíble, he ido poco a poco descubriendo cosas que me dan mucho placer, perdí el miedo, eliminé los prejuicios de mi vida y he explotado todo aquello que puede hacerme gozar.
    
    Debo contar que no siempre ha sido así, pasé de ser una chica reprimida, pacata y temerosa a descubrir lo extremadamente exquisito del sexo, hasta en algún momento, considerarme adicta, una ninfómana de tomo y lomo, al punto de que hubo momentos de desesperación por estar con alguien, pero con el tiempo lo he ido controlando y ha sido realmente sorprendente el manejar lo salvaje e instintivo a mi antojo para mi satisfacción.
    
    Al decidirme empezar a contar mis historias sexuales creo que es parte de abrir otra faceta de desinhibición y no puedo dejar de pensar que a otros les pueda calentar lo que he hecho y contaré. Es parte de un morbo bastante depravado que lean mis relatos e imaginar en mis lectores alguien con una vulva jugosa y dilatada, unos pezones erectados o un pene grande, duro y caliente a punto de explotar… de solo escribirlo se me hace agua la boca… y otras partes…
    
    Ya lo estoy disfrutando y empezaré con mi gran secreto…
    
    “Crecí en una familia extremadamente conservadora y católica, en donde todo lo relacionado con el sexo era pecado, que el acto mismo era para procrear, que si alguna mujer tenía pensamientos, actos o relaciones antes de casarse era una sucia, vulgar, prostituta que se ...
    ... iría al infierno. Al mismo tiempo estudié en un colegio religioso que abordaba la sexualidad desde lo sagrado y con el sentido de tener bebés. Mis amigas de esa época, creo, eran iguales (aunque ahora puedo afirmar que eran unas reprimidas igual que yo y que ocultaban sus deseos más perversos para no “pecar”).
    
    Bajo todo ese precepto la relación en general con los hombres era de amistad, aunque tuve 2 pololos, pero fue lo más extremadamente sano: darnos unos besos, casi piquitos, tomarnos de las manos y salir a pasear y eso sería todo. Aunque tenía una linda figura, contorneada, lindos pechos, acinturada, bonitas piernas y un derrier bastante apetecible, jamás usé ropa que denotara mis atributos, a tal extremo que ni yo me apreciaba… ¿por qué? Bueno… porque era pecado pues!!! Por otro lado compensé esa nula capacidad de coquetear o seducir con ser destacada en deportes, en temas académicos era excelente, pero por sobre todo sobresalían mis dotes de liderazgo, lo que era muy valorado entre mis pares y adultos que me rodeaban y eso me hacía sentir bien, aunque vacía, veía a parejas demasiado cariñosas, de vez en cuando me enteraba de alguien que se había “acostado” con tal o con cual o chico muy popular y me daba algo de pena/rabia, peeero no estaba pecando como ellos, al contrario, ya tenía mi cupo en el cielo, jajaja.
    
    Pese a todo lo que quería que los demás vieran en mí, hacía “cosas” a escondidas. Cuando descubrí la masturbación, lo hacía con tanta frecuencia como podía, ...
«123»