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¡Quítala, hija, quítala que te dejo preñada!
Fecha: 19/01/2023, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos
Sandro se había roto los dos brazos y una pierna en un accidente de moto. Estaba en la cama con los brazos y la pierna escayolada. Su hija Iria le había puesto una bandeja con un filete y patatas en el regazo y le estaba cantando las cuarenta. -... Aún fue poco, debiste romper también la otra pierna a ver si escarmentabas. -Parece que está hablando tu madre. -Bien que te avisó que te podía pasar lo que te pasó. -Mejor sería que me avisara que me iba a meter los cuernos. ¿No te parece? -No cambies de tema, te dijo mil veces que ya no tenías edad para andar con la moto por el monte. -Mis amigos... No lo dejó terminar. -Tú y tus amigos queréis sentiros jóvenes pilotando esas máquinas de trial con exceso de caballos y hacéis el ridículo. -Solo tengo 42 años. Iria no quiso seguir regañando a su padre. -Come que te enfría la comida. Iria era una joven morena, de estatura mediana y con todo bien puesto, que digo bien puesto, muy, muy bien puesto. Vestía una falda larga de color verde, una camiseta blanca y calzaba unas zapatillas de deporte de color blanco. Iria cogiera unos días libres en el hospital donde trabajaba de enfermera para atender a su padre. Sandro le dijo: -Trae un poco de vino que esto a secas no baja. Iria fue a la cocina de su chalet a buscar el vino para su padre, padre que se había separado de la madre hacía algo más de dos meses, y que era un cuarentón, ni guapo ni feo, de ojos negros, alto y delgado. Era el primer ...
... día de los muchos en que Iria iba a atender a su padre. Hasta aquí todo normal, pero lo que no fue normal fue lo que ocurrió al día siguiente cuando lo fue a bañar con una esponja, agua y jabón. Le preguntó: -¿Podrás darte la vuelta para lavarte la espalda y el culo, papá? Haciendo un esfuerzo Sandro se puso boca abajo. Iria pasó la esponja llena de jabón por su nuca, su cuello, por sus axilas, por su espalda, sus costillas, luego por sus pies y sus piernas y acabó pasándola entre sus nalgas para limpiarle el ojete. Al sentir la esponja acariciar su ojete Sandro tuvo una erección, luego mientras volvía quitando el jabón mojando la esponja en agua la cosa se le puso más y más dura. Al acabar, le dijo a su padre: -Date la vuelta, papá. No podía darse la vuelta. Su hija vería la erección y lo pondría a parir. -Mejor me quedo así. Iria estaba de vuelta y media, sonrió, y le dijo: -Date la vuelta, papá, no es la primera erección que veo al lavar a un paciente. Sandro le mintió. -Yo no tengo ninguna erección. -Cuanto más lo niegues más dura se te va a poner. Date la vuelta que no tengo ganas de volver a calentar el agua. Sandro se dio la vuelta e Iria vio la verga de su padre. Era inmensa, a lo largo y a lo ancho. Le dijo: -Bonito pene, papa, bueno, más que un pene parece un salchichón, pero es bonito. Enjabonó su cuello por delante, su pecho, sus axilas, sus pies, sus piernas, sus huevos y su verga, a la que tuvo que tirar de la piel para ...