1. ¡Quítala, hija, quítala que te dejo preñada!


    Fecha: 19/01/2023, Categorías: Incesto Autor: Kiko, Fuente: CuentoRelatos

    ... enjabonar el glande, luego lavó todo con la esponja mojada y cuando le lavó la polla comenzó a salir leche de ella. Dejó que saliera, se la limpió y le preguntó:
    
    -¿Cuánto tiempo llevabas sin correrte, papa?
    
    -Desde que me dejó tu madre.
    
    -¿No te habías masturbado?
    
    -No.
    
    -Entiendo lo de la eyaculación. Lo secó, y le dijo:
    
    -Ya estás limpio. Ahora a ponerte el pantalón del pijama y listo.
    
    Sandro estaba sorprendido con la frialdad de su hija.
    
    -¿No te molestó lo que pasó?
    
    -Para nada, las personas tenemos necesidades.
    
    Le puso el pantalón del pijama y después se fue a vaciar el agua de las palanganas. Esa noche en su habitación hizo otras cosas, pero os jodéis, pues no os voy a decir que hizo con sus deditos imaginando la verga de su padre dentro de su coño.
    
    Al día siguiente al ir a lavar a su padre Iria vestía un short blanco que dejaba ver sus estilizadas piernas y una blusa del mismo color con tres botones desabrochados, lo que dejaba ver el canalillo y parte de sus gordas tetas. Su cabello negro lo llevaba recogido en dos trenzas. Sandro, al verla, le preguntó:
    
    -¿Viene tu novio a verte?
    
    -No, date la vuelta.
    
    Sandro se dio la vuelta, le enjabonó el cuello, las axilas, la espalda, entre las nalgas y después le metió el dedo medio en el culo.
    
    -¡Qué haces!
    
    -Te voy a estimular la próstata y te vas a correr cómo un pajarito.
    
    --¡No, hija, no me hagas eso!
    
    -¿Por qué no? Nadie va a ver lo que hagamos.
    
    -Por dos razones, la primera es ...
    ... porque a un padre no se le mete el dedo en el culo y la segunda porque soy muy macho.
    
    Iria se puso chulita.
    
    -¿A qué hago gemir al macho?
    
    -No digas tonterías.
    
    Le siguió follando el culo con el dedo.
    
    -Abusas porque no me puedo defender... ¡Coñooo!
    
    -¿Te gusta?
    
    -Sabes que sí, cochina.
    
    -Pues ahora no te hago correr macho.
    
    -¡Golfa!
    
    Dejó de follarle el culo y limpió el jabón con la esponja mojada de agua.
    
    Se quitó la blusa y acarició su espalda con las tetas. Sandro no conocía a su hija.
    
    -¡¿Qué te pasa hoy, Iria?!
    
    -Que tengo ganas de echar un polvo.
    
    -No debemos, hija, no debemos.
    
    Iria le abrió las nalgas y le pasó los pezones por el ojete.
    
    -¿Te gusta, papa?
    
    -Joder, decir que no sería mentir.
    
    Le dio la vuelta y vio la tranca empalmada y mojada. Se quitó el short y al no llevar bragas su padre vio el pequeño corte del coño de su hija.
    
    Nuria se abrió de piernas, subió encima de su padre y le puso una teta en la boca. Sandro no se puso resistir a aquella gorda teta con una pequeña areola color carne y con un pezón gordito y duro. Lamió, chupó, mamó, areola y pezón hasta que le dio la otra teta, teta que comió con las mismas ganas que comiera la anterior. Luego Iria puso sus manos en la cabecera de la cama y el coño sobre la polla de su padre. Empujó con el culo lentamente, ya que era demasiada verga para tan estrecho coñito, pero entró, con dificultad, pero entró. Al estar toda dentro se quedó sentada sobre la verga. Sintiendo cómo ...