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La casada mal follada y el enmascarado
Fecha: 21/01/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos
Después de desayunar y hacer las tareas en su casa, Gracia, una joven de 29 años, fue a tender la ropa a la terraza de su casa, una casa de tres pisos. El sol pegaba fuerte. Llevaba puestas unas gafas de sol con monturas azules para proteger sus ojos de él. Soplaba una ligera brisa que hacía que su vestido blanco se pegase a su cuerpo y se marcasen en él sus nalgas y sus piernas. Giró la cabeza, miró para el monte y vio a un enmascarado sentado con la espalda apoyada a un pino. Era moreno. Desde la distancia no podía apreciar el color de sus ojos ni si era guapo o feo, lo que podía ver es que era delgado y vestía unos vaqueros y una camiseta blanca en la que tenía algo así como un pequeño logotipo que tampoco podía distinguir. Ponía una pinza sobre el tendal para sujetar una sábana azul cuando volvió a girar la cabeza. Vio al enmascarado mirando para ella y tocándose el paquete. Se puso detrás de la sábana para verlo cómodamente mientras tendía la ropa. El enmascarado mirando para ella sacó la polla empalmada y comenzó a pelarla muy lentamente. Gracia, sin quitarle la vista de encima, tendía la ropa a la velocidad que la tendería una tortuga si se pudiese poner de pie y tuviese manos... La polla, desde la terraza, parecía normalita, luego se fijó y vio que, o el enmascarado tenía la mano enana, o tenía un pollón. Gracia, que se mataba a pajas porque era una mal follada, al meter la mano dentro de las bragas sintió un morbo tremendo, tal fue el morbo, que apartó la ...
... sábana para que el enmascarado viese su vestido levantado y donde tenía la mano, después se volvió a poner detrás de la sábana. Vio cómo el enmascarado se la pelaba más aprisa. Si lo tuviera allí le haría una mamada que lo dejaría con las piernas temblando y después lo follaría hasta dejarlo con los ojos en blanco. Mirando cómo se pajeaba el enmascarado y mientras dos de sus dedos frotaban el clítoris y entraban y salían de ella se le fue encharcando el coño. Deseaba aquella polla dentro. Se mordía el labio inferior, se tocaba las tetas, se metía un dedo en el culo..., se hizo de todo. Era su primera paja en público y su sexo lubricó una cosa mala... Sus dedos ya chapoteaban dentro del coño cuando se vino. Se corrió con tanta fuerza que tuvo que morder una sábana para no gritar. El enmascarado la vio y se corrió con ella. Acabara de correrse y vio una lagartija que parecía que también la miraba a ella. Salió corriendo sin acabar de tender la ropa, Gracia corrió hacia la casa y la lagartija, más asustada que ella, corrió en dirección contraria. A la hora de tomar la siesta, Gracia, antes de meterse en cama, se puso una camisa blanca por encima de sus bragas negras y de su sujetador a juego. Con sus pies sobre las frías baldosas de granito del piso se hizo una autofoto con su celular para mandársela a su marido al trabajo e ir calentado la cena. En la puerta de la habitación apareció el enmascarado, tendría unos 20, 21 o 22 años, era moreno, guapo, fuerte, muy alto, ...