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Cogiendo con el vecino para darle una lección a su mujer
Fecha: 22/01/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos
Acostumbraba los sábados en la mañana salir y lavar mi carro, siempre usando ropa ajustada, como licras y blusas escotadas que mojadas, transparentaban mi cuerpo, aunque a veces prefería usar algún mini short o falda para llevar a cabo la limpieza de mi auto. Obviamente muchos hombres me miraban con deseo y eso me encantaba, ver sus miradas de idiota mientras yo me agachaba para lavar las llantas de mi auto. Pero había uno en especial, su nombre es Johan, es el vecino, un hombre maduro, de unos 54 años, que a pesar de sus años, aún mantenía bien su físico, todas las mañanas salía a correr y cada que pasaba por donde yo estaba él se detenía disque a estirarse, pero solo me miraba toda, yo lo miraba y él sonreía, el juego de calentarlo me encantaba, total, de ahí nunca pasaría, el problema era su esposa, la señora Raquel, de la misma edad que él, pero ya más acabada por los años y la vida, su molestia era notoria al ver a su marido mírame las piernas o las nalgas, pero en lugar de reclamarle a él por ojo alegre, se desquitaba conmigo recalándome, por todo lo que hacía, por estacionarme cerca de su puerta, tirar agua según ella y cosas así, yo al principio era tolerante y solo me daba risa pero un sábado mientras estaba limpiando mi auto todo subió de tono! Mientras lavaba mi auto un poco de agua se fue hacia la entrada de su auto, eso la puso como energúmena y comenzó a gritarme, al principio le di el avión, pero todo cambio cuando con su escoba me aventó el agua a los ...
... pies, eso me molesto de sobremanera, estuve a punto de ser lo mismo, peor mi hija me detuvo, así que con todo mi coraje me fui a cambiar y unos minutos después solo salí para recoger las cosas ya que no quería verla nuevamente. Pero me lleve una sorpresa, afuera estaba Johan, con un par de rosas y mirada tensa, lo mire incrédula y le pregunte si se le ofrecía algo. C: ¿Te puedo ayudar? J: Lo siento, ¡vine a disculparme por lo de mi mujer! C: Tranquilo, no pasa nada, ¡igual creo si fue mi culpa! J: No, no, esto es su frustración, ¡no tolera ver que una hermosa mujer sea guerrera como tú! Su comentario me saco una sonrisa y le acepte las rosas, el un poco tenso se acercó y tomándome de la mano me dijo; J: Prepare un poco de té de fritas, ¡me gustaría invitarte uno! C: Donde? ¿En tu casa? J: Si, si tienes tiempo, ¡vamos! C: ¿Y tu mujer? J: Fue de compras, estará fuera hasta las 2 de la tarde o talvez más, así que no hay problema, ¡es solo te! Lo mire detenidamente y una idea loca me vino a la mente, una forma de hacer enojar más a esa mujer loca era que supiera que salí de su casa y pensara muchas cosas, ¡sonreí y acepte la propuesta de Johan quien me tomo de la espalda y me permitió entrar a su casa! Nos sentamos en una mesa que tiene en la entrada de su estacionamiento y comenzamos a charlar y beber él te, el no dejaba de verme las piernas, ya que yo traía un short entallado y que transparentaba mi tanga, además del pronunciado escote de ...