-
Un yerno caliente
Fecha: 23/01/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... querida suegra que esos kilos de más teniéndolos en el trasero aún me gustan mas. Me encantan estos voluptuosos culos y más si la poseedora les da el ritmo necesario- El yerno lanzó una risotada al ver la cara que se le quedaba a la suegra después de esas frases desvergonzadas. Cuando esta se recuperó y con el rostro serió soltó la segunda parida de aquel día: -Veamos yerno, lo que aquí se diga y se hable debe quedar entre nosotros dos ¿Lo entiendes? -Si querida suegra, los dos tenemos secretos que guardar ¿Era eso lo que me queria decir? -Como eres buen entendedor, ahora nos vamos a la cama y me demuestras lo competente que eres. Cuando Doña Elisenda dejó que su vestido cayese al suelo, al yerno se le quedaron los ojos como platos. Si los pechos eran como ánforas fenicias, su culo era como para pasarse toda la tarde acariciándolo y besándolo. Hermoso y robusto cual jaca arábe. El vello que enmarcaba su frondoso monte de venus era un poema. Aquel hermoso tunel de la vida esperaba ansioso a que le entrasen. La suegra al ver la tranca que tenía el yerno le dijo: -Menuda tarde que me espera. -Suegra que le parece si empiezo por el chocho, me gusta tanta frondosidad, esto parece un bosque. -Anda dale por aquí que hace años que no entra nada. Tan pronto como aquel yerno le metio la lengua, después de apartarle su vello, con ella le buscó el clítoris, Con la pràctica que tenía en aquella labor, con apenas unos segundos ya le estaba dando lengüetazos y la ...
... seugra ya no pudo contener los suspiros entrecortados. -Cabrito! Follador chúpame ese coño cómetelo todo bandido que es tuyo. Cuando ya ambos estaban lanzados el yerno metió el dedo por el ano con fuerza. Y ella comenzó a moverlo por el placer que sentía. Llego el momento en el que Doña Elisenda, urgió a su jinete para que la montase. Con aquel mango en las entrañas se lanzó al galope, su jitene rugia como un león devorando a su presa. El orgasmo se convirtio en una ola de placer animal que dejó a ambos sin respiración. Ni el jinete bajó de su montura, ni esta se lo pidió, abrazándolo como si fuesen un único cuerpo. Durante más de dos horas durmieron abrazados en esa misma posición. Fue Doña Elisenda quien desperto primero, y tan gozosa que estaba comenzo a acariciar las nalgas de su jinete, No tardo este en volver a tener su priapo duro, y sin bajarse, se lo fue clavando lentamente hasta hasta llegar a un galope desenfrenado, disfrutando de cada embestida como bestias borrachas de lujuria. Era ya de noche cuando despertaron, en la calle no se oía ningún ruido como si la gente hubiese desaparecido. Doña Elisenda, le susurro a su yerno, en voz muy baja, como si alguien pudiera oirle que si quería cenar algo. -Entre la paella de arroz y estos combates estoy desganao querida suegra. -En ese caso, podríamos continuar para recuperar el tiempo perdido. -Pues no es mala idea, pero no se si esto se me pondrà en posición de combate. -Tu dejámelo a mi, ...