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Y un día pedí por favor
Fecha: 25/01/2023, Categorías: Confesiones Autor: MiguelFederico, Fuente: CuentoRelatos
... tengo el auto en la esquina” “No gracias. Prefiero caminar” Nos saludamos, no me pidió el teléfono ni insistió para llevarme. Él fue para un lado, yo para el otro. Caminé cinco metros, di media vuelta y fui a buscarlo” “Santi, perdoname” “Decime Sil, ¿qué pasa?” “Estoy medio boluda. La verdad es que me gustas, y tengo ganas de invitarte a mi departamento. Pero a la vez, quiero escaparme. Me haces sentir insegura.” “No entiendo por qué insegura” “Por eso te digo que estoy boluda. Soy mala cocinando, ¿compramos un par de pizzas y unas cervezas? Pero no creas que… Deja, vamos. Mejor no hablo más” Fuimos a mi departamento, encargamos pizza y cerveza, y nos sentamos a charlar. “Por lo que veo, sos el hombre de las primeras veces. Nunca traje un chico a casa.” “Gracias por eso.” Él se comportó en todo momento como un caballero, sin insinuaciones, sin buscar acercarse ni tocarme. Su pasividad me comenzó a alterar, a calentar. Terminamos la pizza y nos quedamos tomando un par de latas de cerveza. No pude parar mi bocota. “Escuchame Santi, llevamos una hora aquí. No trataste de besarme, tocarme, no te insinuaste, nada. ¿Por qué?” “Por respeto. No te considero una chica del montón. Me gustas y mucho. ¿Te molesta?” “Si, digo no.” Me levanté, hice que corra su silla y me senté sobre él, de frente. El me rodeo con sus brazos y me atrajo hacia él. Apoye mi cabeza en su hombro y me quedé un largo rato así. Nunca había sentido esta sensación, ...
... mezcla de tranquilidad, contención y placer. Él solo me abrasaba. Podía sentir el calor de su respiración en mi cuello. No sentía ningún signo de excitación en él. De pronto sentí que sus manos sacaban mi camisa del pantalón y comenzaba a acariciar mi espalda. Cálidas, suaves pero al mismo tiempo muy masculinas. Sentía como mi concha se empezaba a mojar, mis pezones a endurecer. Su boca comenzó a besar mi cuello, yo a gemir y a frotar mi concha contra su pantalón. Sentí como inmediatamente respondía poniéndose duro su sexo. Me levanté, me saque la ropa y baje sus pantalones y ropa interior. Me volví a sentar sobre él. Sentía su pija bajo mi vagina, me frotaba super excitada. Él besaba mis pechos, acariciaba mi espalda. De pronto, por primera vez, me besó, mientras me levantaba agarrándome de la cola. Yo misma me metí la pija en mi concha. Fue hermoso, la sentía entrar lentamente, él no se movió hasta que estuvo toda adentro. Yo lo besaba en la cara, el cuello, la boca. Frotaba mis pechos contra el suyo, sentir sus vellos en mis pechos me excitaba. Él se comenzó a mover, entraba y salía metódicamente, haciéndome sentir toda su virilidad, su hombría. Estuvimos un largo rato así. Hasta que acabó dentro de mí provocándome un orgasmo intenso, hermoso, dulce. Me quedé sobre él, y el dentro de mí. Me mantuvo abrazada, y yo a él. “Sos un hijo de puta. No me cogiste, me hiciste el amor. Me mataste. ¿Y ahora?” “Él ahora va a ser tu decisión. Si empieza algo o termina ...