1. La mamá de Max


    Fecha: 26/01/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos

    La señora Marlene, siempre fue muy linda y atenta con todos nosotros, los amigos de Max, desde que la conocí cuando era un niño me gustaba como me trataba y al crecer, hablo de cuando iba yo en preparatoria, miré como era dueña de un tremendo cuerpo, piernas torneadas, tetas grandes, nalgas grandes y firmes, se la pasaba en el gym o el fitness, admito que solo iba a su casa para verla a ella y no a Max.
    
    Pasó un tiempo, yo ya siendo más adulto me reencontré con Max, él muy amable me invitó a comer a su casa, yo acepté, honestamente no recordaba lo buena que estaba su mama y no pensaba en eso, el me llevo a la casa de siempre, vi a su papa ya envejecido con canas y un poco cansado, de pronto la vi a ella, un pantalón ajustadísimo en color blanco, ¡una blusa entalladísima que marcaba sus perfectas tetas y sus tacones abiertos enseñando sus hermosos pies!
    
    M: ¡Hola, Luis que milagro, como has crecido!
    
    L: ¡Hola, como le va!
    
    M: Max me hubieras dicho que traerías a Luisito, ¡les hubiera cocinado algo especial!
    
    L: ¡No se preocupe señora, muchas gracias!
    
    M: ¡Bueno, los dejo, voy a ir con unas amigas, me dio gusto verte Luis!
    
    Ella muy coqueta tomo su bolsa y se fue, todo el rato no pude dejar de pensar en ella, mi cuerpo estaba con Max, pero mi mente divagaba en su mama, en mi cabeza solo estaba ella con su ajustado pantalón y sus ricas tetas.
    
    Por alguna razón comencé a salir más seguido con Max y nuevamente como en la adolescencia, solo iba a su casa para ...
    ... admirar a doña Marlene, verla en sus pantalones entallados, con sus minivestidos enseñando sus ricas piernas, o con sus licras Marcano su chocho y sus nalgotas, ¡todo el tiempo la tenía parada de solo verla!
    
    Poco a poco le comencé a hacer la plática, había veces que Max estaba en otra onda y yo ligándome a su mama, la señora de 47 años parecía pasarla bien conmigo, así que como pude le saqué el Facebook y el watt, era imposible no mirar sus perfiles y sus fotos y dedicarle unas cuantas pajas, y eso que yo tenía 24 años y una vida sexual muy activa.
    
    Cierta noche fui a buscar Max, creo que esa vez fue la única que, si lo necesitaba a él, al tocar no estaba la muchacha del aseo, la misma señora Marlene me abrió la puerta, cuando la vi, ¡puta madre! casi me voy para atrás, traía un short de licra que se le transparentaba todo, un escote blanco dejándome ver la mitad de sus tetas!
    
    M: Hola Luis, ¿como estas?
    
    L: ¿Hola señora, bien y usted?
    
    M: yo muy bien, jajá, ¡pásale anda no te quedes ahí!
    
    L: Gracias, ¡pero vengo por Max!
    
    M: ¡Ay mi hijo no está, tampoco sus hermanos y su papa, todos están fuera, estoy solo yo!
    
    L: ¡Bueno, creo que vendré otro día!
    
    M: ¡No, espera, hazme compañía un ratito, tenemos mucho que platicar!
    
    L: ¿Segura? ¿No se le hace incomodo platicar con el amigo de su hijo?
    
    M: Para nada, eres de confianza, ¡ven para acá y tomemos algo que tengo mucha sed!
    
    Pasamos a su sala y nos empezamos a tomar unos vodkas, la plática era muy entretenida, ...
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