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Mi hija y yo somos yo y mi hija (3)
Fecha: 27/01/2023, Categorías: Incesto Autor: Gabriel Vera, Fuente: CuentoRelatos
... grata. Papá se asomó entonces por la puerta. Yo le hice gestos de que se fuera, pero entró silenciosamente y, vocalizando sin sonido, dijo: indicaciones. Pero cómo me iba a dar indicaciones con mamá allí. Como mamá estaba bajo las sábanas, llegó al lado de la cama y me dijo al oído: tápala con la almohada. Me quedé perpleja, pero cuando mamá salió y me empezaba a besar, a lo que tuve que responder, le dije que se pusiera abajo y se tapara con la almohada, que con el poco aire iba a tener una sensación extraordinaria. No sé de dónde sacó papá aquello, pero se lo creyó mamá. Mamá estaba acostada boca arriba, con sus pechos hermosos y pezones en punta, y dispuesta a no sé qué. Papá fue a su vulva y empezó a lamer, indicándome que siguiera. Yo así lo hice. Usé las lecciones de por la mañana, y parece que con buenos resultados. Mamá gemía, bajo la almohada, algo en sordina, y parece que le gustaba. Le toqué los senos y apreté, según las órdenes que recibía, y luego, como tenía la erección no sé qué número del día, papá me dijo que al ataque. Pero primero metió él mi mano (la suya) en la vagina de mamá, y estuvo con ella un rato adentro, cosa que a mamá le hizo gritar con una voz profunda, irreconocible, y que expresaba una pasión tremenda. Yo, a pesar de todo, estaba erecta, y me tocó el turno de entrar en mamá, que me sujetó fuertemente; yo le quité la almohada, no le fuera a pasar nada, y nos besamos mucho tiempo, mientras yo estaba dentro de ella. Empecé a moverme ...
... y mamá también, agarrándome fuertemente. Era muy agradable estar así dentro de ella, y ella me decía lo mismo, qué rico lo dentro que llegas, más, así, sigue más, muévete, me decía. Yo no paraba y le hacía caso en todo lo que me decía. Así nos corrimos y acabamos reposando. Descansábamos mucho por todo el esfuerzo que hacíamos. Yo me preguntaba cómo iba a ser esto luego: ¿todas las noches? ¿De vez en cuando? Por ahora esto estaba bien, y me había gustado mucho, pero no estaría mal volver a ser yo. Mamá se quedó dormida, y yo me levanté. Papá estaba fuera, y hablamos un rato, sin solución para el problema. Mañana habría que improvisar algo, pero aquello no podía ser eterno. En fin, que nos fuimos a acostar. *** A la mañana siguiente, muy temprano —estaba amaneciendo—, me desperté y miré a mi alrededor. Todo seguía igual. Me rasqué la entrepierna y al segundo pase me di cuenta de una cosa: allí me sobraba algo. No, más bien, había vuelto a recuperar lo que me faltaba antes. De un salto fui al espejo, y sí, allí estaba yo, con mi pijama azul, mi polla en el cuerpo, y yo en el cuerpo. Corriendo fui a ver a Yuri. La desperté, me miró asombrada, se miró y nos echamos a reír. Nos abrazamos de la alegría, y ya veíamos que el mundo había vuelto a la normalidad para nosotros. Me quedé mirando a Yuri, y le dije: —Y de esto nadie sabrá nada nunca. —Claro que no, papá —y me besó. No un beso en la mejilla, no en las manos, no. Un beso en la boca, de lengua repasada, ...