1. La amiga de mi madre (Parte II)


    Fecha: 01/02/2023, Categorías: Confesiones Autor: Donni, Fuente: CuentoRelatos

    ... sentó en su húmedo y desnudo trasero, sobre un pequeño charco de sus propios fluidos. Me miró cruzándose de brazos con una expresión de reclamo.
    
    -¿Qué crees que hacías muchachito travieso? Estuvimos cerca de que nos descubrieran por tu culpa.
    
    -Pero te ha gustado, ¿cierto?
    
    Nos miramos a los ojos unos segundos y soltamos una carcajada. Mari se levantó, tomó mí ropa, me tomó de la mano y me llevó a su habitación. Ver ese culo tambalearse a cada paso que daba era maravilloso y excitante. Entramos, arrojó mi ropa, me tumbó sobre la cama, mis piernas colgaban en la orilla y ella se arrodilló entre mis piernas.
    
    -Ahora vas a pagar por tus travesuras –dijo de la forma más sensual que jamás había escuchado.
    
    Recostó sus codos en mis piernas y sin usar las manos, de forma hábil comenzó a succionar mi pene flácido con su boca. Estaba ardiente, salivaba como una perra. De inmediato sus quijadas se abrieron al máximo debido a la enorme erección dentro de su boca, expulsó de una bocanada mi verga dejando solo la punta dentro y comenzó a estimular mi uretra con su lengua. Que delicia, esa mujer era una diosa del placer.
    
    Mi teléfono celular comenzó a vibrar sin cesar. Como pude alcancé mis pantalones y saqué mi celular del bolsillo. Era mi madre, tenía 6 llamadas perdidas y me estaba llamando nuevamente. Miré a Maritza mientras ella devoraba mi verga, ella me miró sin detenerse.
    
    -Contesta –dijo atragantándose con mi pene en su garganta.
    
    -Emmm… ¿Hola?
    
    -Santo Dios ...
    ... muchacho, ¿Por qué no respondes? Ya me tenías preocupada. ¿Dónde estás? –preguntó mi madre al otro lado de la llamada.
    
    -Este... Emmm… pasé a saludar a Maritza y me ofreció un café, no quise despreciarle así que acepté. ¡Ah! Uf! –el placer que me hacía sentir la boca de Mari interrumpían mis mentiras.
    
    -¿Qué fue ese ruido? ¿Qué haces? –preguntó mi madre desconfiada por mis picardías pasadas.
    
    -Ah! Nada mamá, es solo que el café está muy cliente.
    
    Mari se reía de mi estado al ver cómo me estaba haciendo pagar con la misma moneda.
    
    -Ya no te creo nada muchacho, pásame a Maritza, quiero hablar con ella –replicó mi madre.
    
    Le dije a Mari y le pasé la llamada. Mari sacó mi verga de su boca, se montó sobre mí, colocó mi pene erecto y lubricado en la entrada de su vagina y bajó sentándose sobre mí dejándose penetrar la mitad de mi verga.
    
    Recibió el teléfono y por fin respondió.
    
    -¿Hola, Helen eres tú?
    
    -Hola querida, ¿cómo estás?, que gusto saludarte, perdona que te interrumpa, pero Donni no respondía el celular y estaba un poco preocupada.
    
    -Ah no te preocupes Helen, tu hijo es un buen muchacho. Fue mi culpa, yo estaba sola y quiso hacerme compañía un rato nada más. Le invité a un café y se nos fue el tiempo charlando. –decía Mari, habilidosa para mentir.
    
    Mientras mantenía la conversación con mi madre, Mari me cabalgaba, se movía de arriba abajo dejándose penetrar por mi verga. Aunque era una mujer experimentada, su vagina era estrecha y excitante. Yo me movía ...