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La amiga de mi madre (Parte II)
Fecha: 01/02/2023, Categorías: Confesiones Autor: Donni, Fuente: CuentoRelatos
... tratando de penetrarle mi verga por completo, pero ella esquivaba mis movimientos levantándose. Me miraba mientras hablaba y se sonreía picaresca y perversa. -Te voy a coger como nunca antes te han cogido –le susurré al oído mientras ella acercaba sus labios a mi cuello. -Bueno, está bien, no lo dejes comer mucho o te vaciará el refrigerador –le decía mi madre. -¡Ah! ¡Ah!… Gracias por la advertencia, oye Helen, iba a decirte, quizá puedas permitirle a Donni quedarse un par de horas más…. ¡ah! ¡ah!... necesito acomodar unos estantes y la ayuda de un fuerte muchacho como él me sería de gran utilidad –decía mientras trataba de contener sus gemidos y acariciaba mis pectorales, mis brazos y mis abdominales. -De acuerdo Mari, no te preocupes, solo quería asegurarme que estuviera bien. Tómense su tiempo. -Te lo agradezco muchísimo Helen, fue un gusto saludarte, te hablo después. –colgó la llamada– ¡Oh por dios Donni! Tu verga es enorme, nunca había tenido algo tan grande dentro de mí. -Pues ahora la sentirás –dije con ímpetu, y de una embestida metí mi pene hasta el tronco en Mari. -¡AAH! ¡AAH! Espera, suave, Donni, me estas reventando mi concha! ¡Ah! ¡Auh! Pude sentir su útero en el fondo de su vagina chocar con mi glande. Una mezcla de fluidos vaginales, seminales y sudor escurrían en la cama. Nuestros cuerpos chapoteaban entre fluidos y sudor. La vagina de Mari apretaba mi verga exprimiéndola dentro de ella. Se dilataba y se contraía de manera rítmica ...
... apresando con fuerza mi virilidad. -Así que… un par horas más ¿he? -Jeje, claro muchacho, no iba a dejarte ir tan pronto. –Mari se detuvo, se acomodó a mi lado poniéndose en cuatro para que la penetrara.– ven acá y muévete un poco muchacho. -Sí señora –respondí mientras me colocaba tras de ella con mi pene dispuesto a penetrarla. Vi su culo. Quise meterlo en su ano, pero no me atreví, comencé a penetrar su vagina velozmente y con fuerza. Sus nalgas chocaban de forma violenta en mi pubis mientras Mari gemía como una diosa. -¡OH! Santo cielo, que Dios me perdone por hacerle esto a tu madre. ¡Ah! ¡ah! Así, así, ¡QUE DELICIA! Me estas abriendo como nunca. ¡Ah! ¡Ah! En medio de las violentas embestidas que le daba a Mari metiendo y sacando mi verga, logré sacarla por completo. Y haciéndome el despistado apunté a su culo y la embestí con fuerza penetrándole el ano súbitamente. -¡AAH! ¡CARAJO DONNI! ¡QUE HACES! –vociferó adolorida Los gemidos de Mari se convirtieron en fuertes alaridos. Pude sentir como mi glande expandió su ano a dimensiones inusuales. Mi glande penetró su recto y toda la longitud de mi pene se deslizó entrando hasta lo más profundo Mari. Su ano tan estrecho se contraía resistiéndose al cuerpo que lo penetraba, pero mi verga ya estaba completamente adentro. Su estrechez ahorcaba con fuerza el tronco de mi verga reteniendo la sangre en mí verga, haciendo que se hinchara aún más dentro de Mari, haciendo más difícil que lo sacara. -Ahora ...