1. ¡Métemela hasta el fondo del culo, papá!


    Fecha: 10/02/2023, Categorías: Incesto Autor: Quique., Fuente: CuentoRelatos

    ... coño corrido, Eduardo al ver a tiro el coño de su mujer, la cogió por la cintura y se la clavó hasta el fondo de una sola estocada...
    
    Después le siguió dando, pero no de cualquier manera, le dio duro, de manera que con cada clavada su cuerpo se movía hacia delante y con ella la cabeza, lo que hacía que su lengua lamiera el coño y el clítoris de Julia en un continuo.
    
    Pasado un tiempo Elvira se enderezó con la polla dentro del coño, movió el culo alrededor, y le dijo a su marido:
    
    -¡Me corro, cariño!
    
    Eduardo, medio agachado y magreándole las tetas sintió como el coño de su esposa anegaba su polla con una larga corrida.
    
    Al acabar de correrse, sacó la polla y pringada de jugos se la dio a mamar a su hija. Julia, que si se toca ya se corre, mamó la polla con ganas. Luego, Eduardo, la echó boca abajo a lo largo de la cama. Echó cantidad de lubricante en la polla, lo extendió bien, le puso el glande en el ojete, empujó, y la cabeza entró en su culo con más facilidad de lo que había entrado en su coño ...
    ... al desvirgarla. Julia con la cabeza pegada a la cama y los brazos estirados hacia delante estaba encantada.
    
    -¡Qué bueno! Que rico, ay que rico, ay, ay, ay que ricooo. ¡Métemela hasta el fondo del culo, papá!
    
    Eduardo se la clavó hasta las trancas.
    
    -Mete y saca, mete y saca, ¡Quiero correrme así!
    
    Elvira le preguntó a Eduardo:
    
    -¿Se la tienes metida en el culo?
    
    -Sí.
    
    -¡Hostias con la princesa! Tiene más vicio que yo.
    
    -¡Calla, puta! ¡¡Roba padres!!
    
    Julia estaba actuando, Elvira lo sabía, pero Eduardo, no.
    
    Le dio dos cachetes en las nalgas y le dijo:
    
    -No le llames eso a tu madre o te pongo el culo negro.
    
    Lo retó.
    
    -¡No tienes cojones!
    
    -¡¿Qué no?!
    
    Eduardo la nalgueó con fuerza y le folló el culo a romper. Julia cuanto más le gustaba, más le decía:
    
    -Maricón... maricón... Maricón... Maricón... Ma, ma, ¡¡Madre mía que corrida!!
    
    Lo fue, Julia se corrió cómo un río y con la fuerza de un ciclón. Eduardo le llenó el culo de leche.
    
    La noche fue larga, muy larga.
    
    Quique. 
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