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Sexo casual con una rubia madura
Fecha: 13/02/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: subtitulados, Fuente: CuentoRelatos
... senos, le besaba los pezones, eran como dos hermosos montes rosados e hinchados de placer, era sublime todo ese panorama. Ella gritaba como una loba en celo, cerraba sus ojos y se mordía los labios, mientras yo gozaba con tan hermoso par de senos, estaba súper excitado, estaba caliente, me sudaba el cuerpo y empecé a arremeter con furia sobre ella. Me levante y la puse de a cuatro patas ella levanto las caderas y bajó su cintura como para que toda mi verga entrara y nada quedara afuera. Tal posición hizo que su trasero se vea inmenso y delicioso, yo ya estaba hecho una furia, me había convertido en un animal, en un toro salvaje que solo pensaba en penetrar y nada más que penetrar. Le abrí las nalgas y le metí de golpe todo mi pene en su concha, ella arañaba las sábanas blancas, le daba golpes a la cama mientras yo le jalaba sus hermosos cabellos dorados hacia atrás haciéndole levantar la cabeza y penetrándola cada vez con más fuerza, estaba hecho un salvaje, un bruto y ella lo soportaba porque todo eso le gustaba. R: ¡Ah, no pares, ah! L: ¡Uhm, toma, uhm!!! R: ¡Que rico, que verga ms rica!! L: ¡Tómala, ah!! Empezamos a gritar, a movernos con más fuerza, sabíamos que íbamos a tener un orgasmo en cualquier momento, estábamos alocados, sudando hasta que ella empezó a convulsionar nuevamente a apretar la sabana con sus manos, estaba teniendo un profundo orgasmo. Yo al ver eso me excité más y supe que ya me iba a venir y por más que quería aguantar, ...
... el placer me ganaba, ella se dio cuenta y me dijo que se lo diera en su boca. Sentí que ya estaba cerca, se lo saque y me acerque a su cara, ella se hecho boca arriba y se lo metió en su boca, lo empezó a chupar con pasión y meneármelo con sus manos, yo estaba en el paraíso y de pronto empezó a salir toda esa leche que a ella tanto le gustaba. R: ¡Si, vamos, sácala, así! L: ¡Ah, dios mío!! Se lo tragaba y se lo pasaba por su cara, con una mano se acariciaba los senos y con la otra me sostenía mi duro palo que continuaba expulsando semen como un volcán. Yo estaba que me doblaba del placer, me retorcía y cerraba mis ojos mientras ella le sacaba todo el jugo hasta la última gota que quedara. Me eche a su costado exhausto y agitado, ella también lo estaba, quería decirle algo, pero no podía pronunciar palabra alguna, no sabía que era lo que me pasaba, solo miraba el techo y sin decir nada, estaba confundido. Al cabo de unos minutos nos paramos y nos vestimos, ella me sirvió otro vaso de vino y me lo tome, caminamos hasta la calle subimos a su auto y empezó a conducir. Yo seguía atontado, sin saber que decir o que hacer, quería decirle que quería conducir yo para que ella me lo agarrara nuevamente, quería preguntarle su nombre, si era casada, a que se dedicaba... pero no dije nada, aun no lo comprendo porqué. Llegamos a aquella esquina donde todo comenzó y me dijo: "Ha sido un gusto querido!" me bajé, el carro dobló la esquina y se fue. Hasta ahora ...