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Historia caliente con mi deseada cuñada
Fecha: 14/02/2023, Categorías: Incesto Autor: cuñado invisibl, Fuente: CuentoRelatos
Mi cuñada tiene unos 25 años, es rubia, con un buen cuerpo, pero si había algo que realmente me llamaba la atención era que sabía que ella era una mujer muy experimentada y soñaba con que todo lo que mi novia no se atrevía a darme ella si lo haría, pero solo era un sueño. Cuando venía de visita a casa, yo no paraba de observarla, le miraba la cola, sus pechos, se podía distinguir si llevaba tanga o calzón común, y después que se iba no aguantaba las ganas de masturbarme en honor a ella y de hecho lo hacía. Para mí todo esto era raro pero excitante, hasta que un día mi novia se fue con sus amigas y yo con mis amigos como era costumbre en nosotros, pero esta no iba a ser una salida más, esa noche iba a ocurrir lo que tanto soñaba. Con mis amigos decidimos ir a bailar a un lugar que queda en las afueras de la ciudad como lo hacíamos siempre y ahí nos dirigimos, entramos y empezamos a beber como locos, era normal en nosotros y en la mitad de la noche ya estábamos todos borrachos y bailando en la pista como locos, hasta que en un momento decidí ir hasta el baño para mojarme el pelo y lo hice cuando estaba regresando del baño me dirigí a pedir un trago y allí la encontré, era ella, con su cabellera rubia platinada y sus ojos celestes, cuando la vi actué indiferente, la saludé y me invitó a sentarme junto a ella y yo después de hacerme el que lo pensaba accedí. Ella tenía puesta una minifalda negra sin medias me di cuenta porque rocé su pierna con mi mano sin quererlo, tenía ...
... unas piernas geniales dignas de ser mostradas sin medias, arriba llevaba una camisa blanca semi transparente por la cual se observaba el corpiño que era más chico de lo que debería usar, lo usaba a propósito para provocar, así lograba que casi medio seno quedase a la vista de todos y mis ojos no podían dejar de mirarla. Empezamos a charlar de cosas sin importancia, mientras tanto champagne va, champagne viene, yo quedé muy borracho y ella que estaba bien quedó casi como yo, cada vez que le decía algo tenía que acercarme a su oído por la música que era realmente fuerte y cada vez que lo hacía me acercaba a su cuello y sentía su perfume, su piel, su aroma y cada vez que ella se acercaba a mi sentía escalofríos por todo el cuerpo. Pasaron las horas y la charla cada vez fue más caliente, ella me contaba cosas que había hecho y cosas que le gustaban, hablando de sexo por supuesto, y todo se tornó más caliente todavía porque me acerqué a ella como para decirle algo y no pude resistir la tentación y le di un beso en el cuello y me alejé. No sabía cómo podía reaccionar, pero ella me miró con cara seria, como enojada, pero no pudo aguantar y se le escapó una sonrisa de sus labios y fue como rendirse… Volví a acercarme y empecé a besar su cuello y a pasar mi lengua por allí, ella automáticamente me abrazó, como entregándose a mi y de su cuello mis besos se fueron aproximando a su cara, sus pómulos hasta que comencé a rozar sus labios, me temblaban las piernas, la erección que ...