-
Historia caliente con mi deseada cuñada
Fecha: 14/02/2023, Categorías: Incesto Autor: cuñado invisibl, Fuente: CuentoRelatos
... apoyada en sus nalgas por arriba de la minifalda por supuesto, pero estábamos en la calle, así que le propuse irnos y así lo hicimos. Ya en el coche todo se "enfrió" un poquito, ya que mucho no podíamos hacer, así que nos pusimos a charlar, hasta que ella me preguntó: —¿te gusta jugar?... Yo medio despistado le dije: —¿Jugar a qué? —Un poco lento lo admito, pero con una mirada de ella bastó para que me dé cuenta de que se trataba y después me explicó que era exactamente lo que le gustaba, me dijo: —A mi me gusta jugar a muchas cosas, te gustaría vendarme los ojos, amarrarme a la cama y hacerme lo que quieras? Mi cara lo decía todo, quede atónito... —Me encantaría —le respondí. —Ya vas a ver, cuando lo pruebes te va a gustar más mi jueguito. Bueno esta es la parte más interesante de lo que íbamos hablando en el coche mientras nos dirigíamos a un lujoso hotel en las afueras de la ciudad, quería lo mejor para esa noche, no la iba a desperdiciar. Cuando llegamos a la habitación quedamos mirándonos... pero eso duró apenas unos segundos y nos hundimos en besos apasionados y enseguida mis manos empezaron a recorrer su cuerpo, su cuello, sus pechos, sus nalgas, empecé a desprender su camisa muy lentamente, con cada botón que desprendía podía empezar a ver un poco más de sus redondos pechos apretados por ese corpiño pequeño que llevaba puesto. Las manos de ella ya estaban manoseando mi verga la cual había dejado afuera en un segundo, yo empecé a bajar ...
... esa diminuta minifalda que llevaba, me ahogue para sacársela y mientras subía lo hice pasando mi lengua por sus piernas, a ella se le escapó un gemido, sabía que eso le gustaba, pero no me dejo seguir, se separó de mí, agarró mi camisa de color negro y la dobló hasta dejarla como una venda gigante y se la ató en los ojos. Era imposible que pudiera ver algo, se acostó y me pidió que la ate, yo no sabía cómo hacer eso, hasta que observé mis medias en el suelo y las utilicé como una cuerda para atar cada brazo de ella en cada uno de los barrotes de la cama, luego de hacer esto me paré y me terminé de desvestir. Ella solo tenía su corpiño y su tanguita, me quedé observándola, su cara expresaba miedo, pero a su vez placer, inseguridad, pero ansiedad, era hermosa, y tenerla así para mi solito era más hermoso todavía. Me acerqué a ella y sin meterme en la cama comencé a besar sus pies, mi lengua recorriendo cada uno de sus delicados deditos, sus gemidos no se hicieron esperar, muy lentamente comencé a subir besando sus piernas, sus muslos hasta llegar a entrepierna, recorrí con mi lengua todo el contorno de esa tanga tan pequeña que tenía, pude notar que ya estaba toda mojada, sin dejar de besarla, con mis manos la dejé completamente desnuda, abrí sus piernas y comencé a pasar mi lengua por el borde de su conchita toda húmeda, ella casi gritaba ya, pero eso no me importó y seguí, cuando menos lo imaginó yo ya estaba con mi lengua jugueteando en su clítoris, ayudándome con mis ...