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Mi primer masaje Nuru
Fecha: 21/02/2023, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... me desarmaba del todo. Él también parecía querer apartarse como si yo quemara pero es que realmente estaba ardiendo por dentro... - ¿Nos metemos en la bañera? - le pregunté viendo ese apuro de ambos allí de pie bajo la ducha. - Vale. Así lo hicimos, nos metimos en la bañera juntos, yo sentada, con mi espalda apoyada en el borde y él de espaldas a mí con su espalda sobre mis tetas mientras que mis piernas abiertas atenazaban sus caderas. - ¿Más relajado tío? - le pregunté - Sí, mejor. - ¿Ves como no pasa nada? Con nuestros cuerpos desnudos pegados y tras suspirar, le sonreí y acaricié su pecho y sus hombros, mezclando el gel y el agua caliente que nos envolvía. Fernando estaba cortado y solo suspiraba. - Paula, esto es una locura. ¿Cómo te dio por hacer esto? - me preguntó volviendo su cara. - Pues, me lo recomendó Esther, ¿te acuerdas de ella? - le respondí con mi boca a pocos milímetros de la suya. - Sí, claro. - Se gana una buena pasta. - Ya, supongo que sí, teniendo en cuenta lo que me cobran cada vez. - Pero al final ha merecido la pena ¿no crees?- añadí sonriendo y haciendo que mi pecho rozase su hombro. - Sí, supongo que sí. - ¿Solo lo supones? No lo hago bien - insistí, acariciando su pene entre mis dedos, notando su tremenda dureza. - No lo sé, pero creo que no está bien, Paula. Eres mi sobrina - gemía tembloroso. - Me encanta hacerlo y más contigo. ¿A ti no te gusta? - Claro. - Puedes acariciarme si ...
... quieres. En ese momento mi tío se giró, iluminándose su cara por completo mirándome fijo mientras la mitad de mi cuerpo estaba sumergido en el agua tibia. - ¿Es como soñaste? - le pregunté. - Paula… - Vamos tío. Reconoce que te has masturbado pensando en mis tetas. ¿Eran así en tus sueños? - Son mejor al natural. - Tócalas. No acababa de decidirse, hasta que yo misma agarré sus manos y las posé en mis dos senos. Otro chispazo intenso recorrió mi coño al sentir esas manos de mi tío que al principio estaban paralizadas y luego comenzó a amasar mis tetas. Aproveché con mi mano para acariciar su polla bajo el agua que iba creciendo por momentos entre mis dedos. Ya no había vuelta a atrás. Al principio se notaba más cortado, pero cuando mi mano empezó a masajear su polla y a masturbarla lentamente, él también se envalentonó acariciando mis pechos alternadamente, incluso jugando con mis pezones y pellizcándolos. Aprovechando que nuestras bocas estaban muy cerca, posé mis labios sobre los suyos tiernamente, un largo beso sin que las lenguas entraran en acción, solo un roce suave de labio contra labio... - ¡Joder! - resopló con una mezcla de placer y arrepentimiento cuando nuestras bocas se separaron. - ¿No te gusta? - Esto no puede ser, ¡eres la hija de mi hermano, joder! - ¿En serio que no te gusta? - pregunté con cara de niña buena sin dejar de pajearle mientras sus manos pellizcaban mis pezones o acariciaban la suave piel de mis senos... - ¡Paula! - ...