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Mi primer masaje Nuru
Fecha: 21/02/2023, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... yo lo digo porque seas mi tío, pero estás muy bueno. - añadí mirando su cuerpo desnudo de arriba a abajo. - ¡Qué vergüenza! - dijo intentando inútilmente tapar su erección. - Vamos, ven. No tengas miedo. Le di la mano y le llevé a la ducha. Justo antes de entrar en el cubículo, me apoyé en su hombro para quitarme los tacones, aprovechando también a mirar de reojo desde cerca esa polla que insinuaba balanceante. Al agacharme mi pecho rozó ligeramente su hombro pero la verdad es que me recree intencionadamente al hacerlo. Al fin nos metimos dentro de la ducha, mientras el agua caía sobre su pecho, le fui esparciendo el gel y posteriormente por sus caderas, mientras él parecía temblar con su cara desencajada, incapaz de asimilar que nos encontráramos allí desnudos. El pobre se cubría con las manos la tremenda erección. - No tapes esa cosa tan bonita. - le dije retirando sus manos para poder esparcir gel por todo el cuerpo. Intenté mostrar normalidad, pero era casi imposible, pues me ponía nerviosa, cada vez que ese duro miembro rozaba accidentalmente mi piel, notaba un temblor por todo mi cuerpo. Volví a repasar una y otra vez mis manos por su fornido pecho, por su tripita dura, por sus hombros, luego le di la vuelta y le froté la espalda, esmerándome a continuación en el culo. Enjaboné mi propio cuerpo para luego pegarme a él, quedando mi pecho adherido a su espalda y me pareció oírle un gemido al sentirme tan pegada a él. Naturalmente yo también tuve un ...
... escalofrío. Con mi boca junto a su oído le pregunté. - ¿Lo hago bien, tío? - Eres... ¡la mejor! - soltó tartamudeando. Desde atrás cogí más gel y lo esparcí por su tórax sin despegar mi cuerpo de su espalda. Me movía al mismo tiempo acompasadamente para que mi pecho frotase su espalda y mis manos bajaban hasta su pubis pero sin llegar a tocarle la polla, solo rozando de vez en cuando. Estar así desnudos los era una sensación nueva y muy placentera para ambos. En un momento le pedí que se volviera y me estremecí al ver esa erección apuntándome, mientras sus ojos recorrían mi cuerpo enjabonado. Seguí frotando su pecho, sus muslos y acercándome con sutileza hasta que mi cuerpo impactó con la dureza de su polla chocando en mi tripita. Estábamos cortados, pero ambos sabíamos que queríamos seguir adelante por mucho que nuestra moral o nuestros principios dijesen otra cosa... - ¡Madre mía cómo estás! - le dije frotando suavemente su verga con mis dedos embadurnados de gel. Noté su cuerpo temblar. - Yo, lo siento, Paula. - respondía entre jadeos. - No lo sientas, tío, eso es todo un halago y un premio a mi trabajo. Tu polla es preciosa. - añadí. Yo hacía cada vez más intencionados los acercamientos de mi cuerpo al suyo, lo que provocaba que ese duro miembro rozase continuamente mi cuerpo, acariciando mi parte baja de mi ombligo o incluso pasando levemente por mi pubis, Cuando su glande rozó mi rajita y se metió entre mis labios, tuve que separarme sabiendo que eso ...