1. Mi primer masaje Nuru


    Fecha: 21/02/2023, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... depende de ti, pues no estás en absoluto obligada, sólo si a ti te apetece hacerlo. Verás que el líquido es muy agradable de sabor y es inocuo.
    
    - Ya.
    
    - Eso sí, es importante que sepas que lo único que no está permitido es la penetración ni anal ni vaginal y así se les indica a cada uno de los clientes que vienen, que también firman un papel. En primer lugar por higiene, segundo porque esto no es un prostíbulo, es solo un salón de masajes sensitivos y tercero porque además los preservativos están reñidos con ese aceite que puede hacer que se salgan o se rompan… ya me comprendes.
    
    - Claro. Entonces no tengo que…
    
    - ¿Follar? jajaja, No, tranquila. Lo demás, sólo como tú lo veas. Pero sin ningún compromiso ni conmigo ni con el cliente. - añadió ella con una gran sonrisa.
    
    - Vale. Está claro.
    
    - ¿Dispuesta entonces?
    
    - Sí, espero poder hacerlo bien.
    
    - Verás cómo lo haces genial y cómo ese hombre querrá repetir contigo. Eres un bomboncito y con esas tetas le vas a hacer muy feliz.
    
    - Gracias - respondí ruborizada de nuevo.
    
    - A ti… Me alegro mucho de tenerte con nosotras. Dispones de 45 minutos, es importante que no te pases del tiempo porque el equipo de limpieza lo tiene que dejar todo listo para la siguiente sesión- añadió mi jefa acariciando con delicadeza un mechón rebelde de mi pelo colocándolo tras mi oreja.
    
    - Vale. Muchas gracias por todo.
    
    Mi jefa me dejó sola en aquella gran suite y cuando se disponía a salir, la llamé:
    
    - ¿Bárbara?
    
    - ...
    ... Dime cielo. - respondió ella desde la puerta.
    
    - ¿Está casado?
    
    - ¿Tu cliente?, Sí, tranquila por eso. Aun así, puede que se enamore de ti, pero eso serán futuros ingresos para ti. Jajaja...
    
    Le devolví la sonrisa cuando definitivamente me dejó sola en la suite, pero por dentro estaba hecha un manojo de nervios, pues nunca había hecho algo parecido, ni tan siquiera con mi chico y mucho menos con una persona desconocida, eso me resultaba morboso pero al mismo tiempo algo angustioso.
    
    Puse algo de música ambiental, muy relajante, bajé un poco la luz, que tenía varias posiciones de intensidad y me senté en uno de los sofás, a la espera de la llegada de mi primer cliente. Vi el reloj sobre la puerta y un contador de 45 minutos en cuenta a atrás. Al fin se abrió la puerta y el hombre cerrando tras de sí, se fue acercando hacia mí lentamente.
    
    Crucé mis piernas, mantuve una gran sonrisa y una pose lo más sensual posible, hasta que ese hombre llegó a mi altura y me quedé de piedra nada más reconocerle.
    
    - ¿Tío Fernando? - pregunté asustada poniéndome de pie.
    
    - ¿Paula? - añadió él, enrojeciendo totalmente, como de seguro lo debía estar yo.
    
    Estaba flipada y totalmente paralizada. Se trataba de mi tío Fernando, el hermano de mi padre, con el que siempre tuve mucha cercanía, ha sido como un segundo padre para mí. Ese mismo tío al que yo siempre he idolatrado, al ser el menor de todos sus hermanos, más moderno, comprensivo y siempre soñé con que algún día tendría un hombre ...
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