-
Mi primer masaje Nuru
Fecha: 21/02/2023, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... como él a mi lado. No me lo podía creer. Mis músculos no respondían. Permanecimos allí de pie, uno frente al otro totalmente callados, mirando al suelo y de vez en cuando a nuestros ojos, totalmente alucinados por la situación. - ¿Qué haces aquí, tío? - le pregunté por fin frotando mis manos con un gran nerviosismo. - Yo… ¿Y tú, cariño? - me preguntó él, tan sorprendido como yo. - Bueno, es mi primer trabajo… - Pero Paula... - Es mi primer masaje. - traté de explicarme. Seguimos mirándonos fijamente, sin creernos mutuamente que el destino nos hubiera juntado en un momento tan delicado y comprometido como ese. Yo, desde luego, quería mucho a mi tío y sé que él a mí también, pues me consideraba su sobrina favorita, según decía. - ¿Pero tú vienes aquí, tío Fer? - le pregunté totalmente cortada, pero invitándole a sentarse a mi lado. - Si lo hago habitualmente, pero tú… - me insistía él. - Pues quería probar. - Pero esto es una locura, si te viera tu padre - me decía con su vista en mi generoso escote. Creo que mi tío nunca me ha visto así vestida y aunque sí me ha visto en bikini siempre le han puesto algo nervioso mis tetas, eso lo noto, pero nunca le he dado importancia tratándose de mi tío carnal. Y ahora, la batita, mis piernas, mis tacones... - No tiene por qué saberlo… le dije asustada. - ¿Y Juan? - me volvió a preguntar refiriéndose a mi pareja. - Pues tampoco lo sabe. - añadí avergonzada mirando al suelo. Yo sabía que mi ...
... tío era muy marchoso y todo eso, pero no me imaginaba que venía a sitios como este. Me miraba de arriba a abajo y especialmente mis muslos que se mostraban bastante con mi pequeña batita. - Paula, ¡Dios mío! - Tío… yo… - Esto no puede ser. - añadió levantándose dispuesto a marcharse. En ese momento me levanté y cogí sus manos con las mías poniéndome frente a él. - Por favor tío, no se lo puedes contar a papá, ni a Juan. - le insistía apretando sus manos. - Pero cariño, es que mira lo que es esto. - añadía mirando toda la suite y después de nuevo a mi indumentaria tan provocadora. - Bueno, no es nada malo. - Es un lugar en el que se dan masajes “no tradicionales”, precisamente. - Bueno. No se hace nada que no se quiera. - Pues por eso. Lo conozco bien. - Ya sé que vienes a menudo, tío. - Esto… creo que me voy a ir y tú deberías hacer lo mismo. - Tío Fer, necesito el dinero y tú ya lo has pagado, creo que al menos podemos hacer como que no... Mi tío Fernando miró a su alrededor, intentando asimilar lo que tenía ante sí, pero sin saber exactamente qué hacer. - No puede ser. Creo que mejor me voy. - añadió soltando mis manos. Parecía que iba a abandonar ese lugar y no estaba muy segura de si le podría contar algo así a mi padre o mi chico, eso me producía una angustia tremenda, con ganas de llorar. - Espera. ¿La tía sabe que vienes aquí? - le dije de pronto sujetándolo por su muñeca - Paula… - No podrás contar nada, tío y yo ...