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Mi nueva vecina Milf (Parte 5): La perfecta medicina (III)
Fecha: 26/02/2023, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Alexander0022, Fuente: CuentoRelatos
Nos bañamos juntos con Ana. El espectáculo de verla totalmente desnuda bajo la lluvia caliente de la ducha era indescriptible. Mis manos recorrieron cada centímetro de su cuerpo, en cuestión de unos instantes ya me estaba subiendo aún más la temperatura, mi pene se ponía tieso y ella lo notaba. No podría cansarme nunca de penetrarla una y otra vez. La calentura entre los dos era cada vez más incontenible. Pero... a pesar de ello, no sucedió nada allí, esta vez. ¡já! ¡já! Ella jugaba conmigo y con mis ganas. Bajamos hacia mi habitación para vestirnos. Ya eran las 23 h pasadas. El cansancio sumado con el estado gripal que tenía, estaban jugándome una mala pasada. Quería cenar algo antes de tocar la cama nuevamente y morir de sueño. Mientras Ana se vestía, le propuse comer algo, que yo cocinaría, a lo cual se opuso rotundamente, estaba decidida a que no hiciera nada. Fui hacia la heladera para ver que podía inventar, por suerte, en el congelador tenía varias bolsas de nuggets de pollo, de esos que los metes en el horno y listo. Mientas estaba en el comedor, ya con la comida en el horno, Ana salió de mi habitación, completamente arreglada, como si nada hubiera pasado antes. Se había puesto más cómoda de ropa, una remerita corta gris que apenas tapaban sus senos y por debajo un short-calza, muy corto de color violeta. Su cabello suelto recién secado se veía estupendo. Yo sentado en la mesa solo podía mirarla y desnudarla mil veces con la mirada. Si bien afuera estaba ...
... algo fresco por la lluvia que no cesaba, dentro de casa estaba agradable. -¿No te molesta que ande así paseando por acá? -Me dijo Ana. Riendo. -¡Para nada! -Le dije. -¡Te ves bien puta! -Agregué. Riendo. Se acercó a mí y sentó sobre mis piernas. Mientras ella miraba la tele, yo le escribía a mi novia por whatsapp y también a mi madre, que se había quedado preocupada por mí. Si supiera lo que estaba pasando en casa en ese momento. ¡Madre mía! Cuando podía, tocaba cada parte de su cuerpo que estaba a mi alcance. Besaba como un animal su cuello y parte de su espalda apenas tapada. Ella se fregaba contra mí sin oponer resistencia a nada. Abrí sus piernas y acaricié su vagina mientras que con la otra mano hacia lo mismo con sus senos desnudos debajo de su remerita, estaban calientes y los pezones se pusieron duros. Mi pene, para acompañar estaba tieso, con ese dolor de querer liberarse de las ropas y penetrar la vagina caliente de Ana. Sus gemidos eran suaves y sensuales. No había prisa. Todo era lento y caliente. Metí la mano por debajo de su short. La tela suave de su tanga me puso aún más loco de lo que estaba. Ahora mi mano de dirigió directamente a tocar la piel de su pelvis. Ella estaba recostada contra mí, puso su mano sobre la mía y la llevo rápidamente hacia su vagina, por debajo de la tanga. Estaba mojadita, mis dedos recorrían sin problemas sus labios vaginales mientras ella apretaba mi mano fuertemente. -¡Voy a apagar el horno! -Me dijo entre ...