1. Alba (Parte 2)


    Fecha: 02/03/2023, Categorías: Confesiones Autor: siemprefuiyo, Fuente: CuentoRelatos

    Ya casi no lo recuerdo, después de estos 2 años de abstinencia, precedidos de otros tantos de sexo irregular y distanciado en el tiempo; pero no siempre estuvimos así, Alba. ¿Tú también piensas en nuestros buenos tiempos alguna vez? ¿Recuerdas con nostalgia cómo nos lo hacíamos al empezar nuestra relación, cuando aún ni siquiera queríamos ponerle etiquetas? ¿Soy sólo yo quien siente como agujas clavadas en los ojos todas las cosas que nos quedaron por probar? ¿El único que se tortura al mirarnos ahora pensando en que ya tendríamos todo el tiempo del mundo de experimentarlas más adelante?
    
    Aún recuerdo la primera vez que nos dimos una ducha juntos. La forma en que enjabonaste mi cuerpo entero en el neblinoso submundo que provocaba la temperatura ardiente del agua. Recuerdo cómo te deleitabas entonces con cada centímetro de mi piel, repasándolo con tu esponja con la delicadeza y fascinación con que lo haría una arqueóloga con su pincel a la estatua que acaba de encontrar enterrada y que desea descubrir lo antes posible, pero al mismo tiempo se obliga a contener el ansia para que cada movimiento sea preciso a fin de no dañarla. O la forma pícara en que prescindiste de la esponja al bajar de la línea de mi cintura y comenzaste a manipular mi polla con tus propias manos desnudas, dejando que resbalasen entre la espuma y parecías tan extasiada como tocases un tótem sagrado de bronce, recreándote notándolo latir de excitación.
    
    Te pusiste entonces en cuclillas ante mí y mi ...
    ... mente se fue a otra parte; pero lo que hiciste fue seguir con tu esponja repasando mis piernas, mis pies. Como una diosa bíblica que se postra humilde para lavar los pies de los pobres mortales. Me pediste que me diera la vuelta y entonces volviste a subir y comenzaste a frotar con fuerza mis nalgas y mi espalda. Y entonces me ofreciste tu esponja y te giraste y yo tuve que contener la pasión y la lujuria inflamada que sentía para seguir el juego y estar a tu altura. Empecé por tu cuello y fui bajando por la espalda y, al bajar, separé los dos gloriosos carrillos carnosos y respingones para llegar mejor a su cara interior y me junté mucho a ti, encajando mi miembro a lo largo de la raja de tu culo y soltándolas luego para que tus nalgas, al volver a su estado de reposo, la acogiesen como en un abrazo húmedo y resbaloso. Y estando así, me centré en tus pechos, primero recorriéndolos con la parte suave de tu esponja, y luego masajeándolos con mis manos de forma delicada, sintiendo que podría pasar así las horas y los días sin cansarme.
    
    De hecho, al final fuiste tú quien guio mi mano hacia abajo para indicarme que prosiguiera el camino y tras frotar tu vientre jugoso me detuve otro largo tiempo en tu pubis, en el vello largo que te nacía de él y que frotaba con mis yemas como si lavase una cabeza y después, me eche tu gel íntimo en la mano y te sujete el coño desde atrás, arrimando aún más mi miembro contra tu culo mientras lo hacía. Mi dedo corazón empezó a recorrer los pliegues ...
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