1. Una vez en la vida


    Fecha: 03/03/2023, Categorías: Confesiones Autor: Maria Magdalena, Fuente: CuentoRelatos

    ... que Aarón saliera del país Gabriel llamó por teléfono para avisar que llegaría a tomarse un tiempo de descanso en México, fuimos por el al aeropuerto y después de una plática decidimos que fuera mejor que Gabriel se quedara alojado en nuestra casa, así Aarón podría viajar más tranquilo, Gabriel tendría un lugar donde hospedarse y yo tendría algo de compañía en la casa, alguien con quien platicar y que me acompañara al súper mercado.
    
    Naturalmente los primeros días eran completamente diferentes, no podía quedarme en cama y en camisón todo el día pero tener a Gabriel de nuevo cerca me hacía sentir como si volviera a tener 18 con mucho ánimo además de una casa cálida. Me llevo a correr en las mañanas y hacer ejercicio, desayunos y almuerzos preparados por el mismo, paseos en carro. Entre Aarón y Gabriel lograron llenar los huecos que tenía. Mis dos chicos favoritos.
    
    Pocas veces veía a mi esposo y eso hacía que los pocos momentos que pasamos fueran especiales, principalmente los sexuales por lo que yo tenía que comprar ropa y lencería lo suficientemente sensual para disfrutar al máximo esos momentos.
    
    Una noche Aarón estaba como de costumbre en viajes de negocios así que a la hora de la cena sólo éramos Gabriel y yo en la mesa. Con un par copas de vino recordando los momentos de la Universidad y un baile surgieron acercamientos, algunos toques y miradas sin contar que su presencia estaba más presente que la de mi marido.
    
    Después de la cena decidí meterme a bañar para ...
    ... tranquilizar mi mente y mi cuerpo, al salir unte crema en todo el cuerpo, me coloque una tanga negra y un camisón negro de encaje y tirantes que apenas si cubría mis grandes piernas, mi trasero trabajado y mi mediano busto, leí un rato en el estudio de Aarón, realmente lo extrañaba mucho, su risa, su mal sentido del humor por las mañanas, su cuerpo, sus caricias simplemente lo necesitaba. Gabriel tenía razón, la soledad se estaba apoderando de mí y estaba cansada de que el lado frío de la cama fuera más profundo cada día.
    
    Alrededor de 12 salí del estudio por un vaso de agua, cruce las habitaciones sin encender la luz hasta llegar a la cocina donde me quede un rato hasta que apareció Gabriel de repente haciendo exaltarme y tirar el vaciar el agua sobre la barra. Ahora tenía el camisón mojado y las piernas húmedas. Me moleste por supuesto y le reclame. Él se ofreció a limpiarme, tomó una servilleta y se acercó a mí para pasarme el cacho de tela en mi piel húmeda y sin querer toco mis piernas, lo que provocó que mi piel se erizara. Sabía perfectamente que con ese vestuario húmedo él tendría un buen panorama de mi cuerpo semidesnudo y a pesar de no ser mi marido su presencia me atraía mucho.
    
    Fue cuestión de segundos para que el me besara apasionadamente, al principio no sabía que hacer pero conforme el me besaba y tocaba sentía mi cuerpo calentarse principalmente cuando me tocaba los pechos y los besaba por encima de la tela por mi parte con mis manos exploraba su abdomen ...