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Una vez en la vida
Fecha: 03/03/2023, Categorías: Confesiones Autor: Maria Magdalena, Fuente: CuentoRelatos
... trabajado por debajo de su playera, él me metía la lengua y yo dejaba que explorara mi boca y con sus manos mi cuerpo sobre la tela, sentía sus manos arder. Necesitaba parar o no habría vuelta atrás, Aarón no merecía esto pero sentía que Gabriel podría hacerme explotar en cualquier momento. Incluso solo con sus toqueteos sentía mi parte intima mojada. Sin decir nada el comenzó a subir mi camisón hasta la cintura para dejar descubierto mi abdomen el cual comenzó a llenar de besos pasando su lengua por mi ombligo y a suaves besitos llego a mi pelvis la cual comenzó a sobar sobre la tela con sus dedos y yo solo disfrutaba del tacto. -Para.-le dije con la respiración cortada.- Para por favor.- Le pedí y él se detuvo. -¿Qué pasa?- pregunto Gabriel agitado.- ¿Te estoy lastimando?- Pregunto separándose de mí. Camine de la cocina al comedor y me senté en la mesa de madera del comedor. Él encendió la luz de la habitación y me miro en el marco de la puerta. Aún tenía la ropa que había usado en la comida, pantalón de mezclilla obscuro, camisa azul marino y zapatos bostonianos café. Y con mi dedo índice le hice una seña para que se acercara. Sonrió descaradamente.- Tenía tantas ganas de hacer esto desde hace tiempo.-dijo él mientras besaba mi cuello y se pegaba más a mi cuerpo. Un gemido salió de mi boca cuando Gabriel removió mi ropa interior abriendo mis piernas para facilitar la entrada de su lengua en mi vagina y clítoris. Lambia y exploraba y yo solo reprimía mis ...
... gemidos mordiendo mis labios y apretando los puños. Mi cuerpo necesitaba ser penetrado por lo que comenzaba a dar brinquitos. -Gabriel, te necesito ya.-Gruñí. Él desabrocho su pantalón y bajó su bóxer, mordí mis labios al ver el tamaño de su miembro erecto. No imaginaba cómo es que eso entrara en mí. Quito mi camisón y comenzó a jugar con ellos o morderlos, mis pezones estaban duros y luego me recostó sobre la mesa. Gemí al sentir lo frio del mueble en mi espalda y el abrió más mis piernas para deslizar mi ropa interior completamente húmeda y de un tirón se introdujo en mí soltando un gemido. Con cautela comenzó a moverse, de seguro mi entrada era muy estrecha y al igual Aarón batallaba con mi cavidad. Hasta que mis caderas comenzaron a moverse al ritmo elevado que iban teniendo el vaivén de las embestidas que cada vez eran más profundas, mi cuerpo se calentaba y lo sentía sudar, algunas maldiciones y gemidos salían de nuestras bocas. No me beso más pero el sonido de su piel al impactar en la mía era sumamente delicioso, excitante que solo me limite al cerrar los ojos para disfrutar del agarre de sus brazos en mis piernas y como entraba y salía de mi cuerpo e incluso como rosaban mis glúteos. En cada entrada mi busto rebotaba mientras me arqueaba de placer, no podía aguantar ni un minuto más, mis piernas se tensaron al igual que un fuerte cosquilleo bajo mi abdomen, mis fluidos tibios corrieron desde mi entrada hasta mis piernas. Gabriel me siguió enseguida. Él se sentó en ...